Redes sociales

Juan Freire ha publicado un artículo titulado: Redes sociales: ¿modelos organizativos o servicios digitales? En el artículo muestra cómo las redes sociales forman parte de nuestra propia naturaleza biológica y cultural.  Somos seres sociales y formamos redes desde nuestros inicios evolutivos.  A lo largo de la evolución de nuestra especie y del desarrollo histórico de nuestras sociedades, la estructura de estas redes ha ido cambiando.

En la sociedad contemporánea, gracias a la tecnología de la información y las comunicaciones, las organizaciones sociales adquieren nuevas tipologías (más abiertas y con mayor frecuencia de vínculos débiles) y escalas (tamaños de grupo mayores) abriendo posibilidades insospechadas de colaboración y producción colectiva.

De este modo las redes sociales pueden funcionar, y desarrollar proyectos para crear conocimiento, más allá de límites organizativos o institucionales. De hecho, la red constituye un nuevo paradigma social y económico en que nos hemos instalado en las últimas décadas del siglo XX y que ha sido denominado “Sociedad Red”.

La denominación de redes sociales que ahora ha sido cooptada por plataformas como Facebook o My Space reduciéndola a la prestación de servicios que facilitan mantener vínculos entre conocidos, ha sido usada desde hace mucho por los trabajadores sociales en el ámbito de las organizaciones comunitarias y de base.  Es difícil encontrar un proyecto que no contenga la formación o consolidación de algún grupo comunitario, entre otras cosas para mejorar el capital social de la zona de actuación.

En el ámbito del trabajo social y en particular, en los proyectos de desarrollo, un “modelo Facebook” como red social y espacio colaborativo limita considerablemente las opciones de creación e interacción, por lo que parecen más interesantes alternativas basadas en modelos distribuidos de tecnologías para redes sociales (combinación “a medida” de herramientas de la web 2.0) que, por supuesto, requieren un nivel elevado de competencias digitales para poder gestionarlas e integrarlas.  Es hora de que los proyectos de cooperación al desarrollo integren estas herramientas y las adapten a sus necesidades.

Muchos grupos comunitarios y de base son apoyados durante la ejecución de algún proyecto bajo esquemas antiguos (basados en charlas y más charlas interrumpidas por el teléfono móvil de los asistentes a las mismas), que una vez terminado el impulso que el proyecto brinda, languidecen en el olvido.  Al final del proceso, la incapacidad de estos grupos para buscar en la relación con otros grupos, el apalancamiento social que requieren para demandar atención y hacer valer sus intereses, hace que se desperdicien muchos recursos y se erosione la esperanza comunitaria en el poder del trabajo solidario.

Hoy la tecnología adaptada a estas necesidades podría permitirselo a bajos costes, pero requiere de que en la formulación de estos proyectos se aprovechen las herramientas de las Web 2.0 para que se pongan en función de los intereses solidarios y democráticos.

red

Vínculos débiles entre organizaciones que permiten intercambios, mutaciones y desarrollo de capacidades para que las partes con las que se relaciona sean capaces de lidiar con los cambios del entorno.

Vínculos fuertes que hacen que sea posible que me sienta tan cercano de las miradas de otros como Saramago, quien a propósito de sus 86, reflexiona en voz alta:

Vivo, vivísimo

Intento ser, a mi manera, un estoico práctico, pero la indiferencia como condición de la felicidad nunca ha tenido lugar en mi vida, y si es cierto que busco obstinadamente el sosiego de espíritu, cierto es también que no me he liberado ni pretendo liberarme de las pasiones. Trato de habituarme sin excesivo dramatismo a la idea de que el cuerpo no solo es finible, sino que de cierto modo es ya, en cada momento, finito. ¿Qué importancia puede tener eso, si cada gesto, cada palabra, cada emoción son capaces de negar, también en cada momento, esa finitud? Verdaderamente me siento vivo, vivísimo, cuando, por una razón u otra, tengo que hablar de la muerte…

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3 Respuestas a “Redes sociales

  1. Pingback: Cooperar - innovar - cooperar « Sociedad en desarrollo

  2. Reciba un cordial saludo.

    Me parece muy interesante el estudio cuidadoso que hacen de las Redes sociales, yo trabajo en la FUNDACION RED DE SANCION CONTRA EL ABUSO SEXUAL INFANTIL, Colombia, soy Trabajadora Social.

    Me fascinò y espero seguir leyendo sus apreciados artìculos.

    Excelente, Gracias nuevamente,

  3. Excelente el artìculo, porque las Redes son un nòdulo que se complementan para trabajar en tal fin.

    Me parece super interesante las apreciaciones del contexto social y de la importancia de estas en las organizaciones y en el planteamiento de proyectos.

    Felicitaciones. Fundación Red de Sanción Contra el Abuso Sexual Infantil

    Angélica Leòn
    Trabajadora social
    Colombia- Bogotà.

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