Archivo mensual: septiembre 2008

De las burbujas que cambian ciudades

Al tenor de lo que ocurre por estos días y sin entrar en las aristas más inmediatas, la crisis financiera asociada a las hipotecas basura y el boom inmobiliario dejan una serie de reflexiones sobre la naturaleza de los espacios que hemos construido para habitar.  Los efectos sobre las ciudades tradicionales son evidentes, esta explosión desbordada del ladrillo, ha cambiado el tejido social de muchos espacios habitados y ha afectado los modos de vida.

Un enfoque interesante de análisis lo plantea Juan Freire en su bitácora del 28 de septiembre cuando apunta a que hoy, “una combinación de procesos globales (crisis financiera y energética), nacionales (la crisis de la economía industrial) y locales (los patrones de ocupación del espacio en los centros urbanos y suburbios para las diferentes clases sociales, etnias y grupos culturales) interaccionan en estos momentos reconfigurando las ciudades.”

Otro enfoque de análisis es el que relaciona este modo de construcción con el modelo de “sociedad desarrollada” y por tanto eficiente desde el punto de vista energético o al menos sostenible.  La euforia por enriquecerse bajo la cálida brisa de la especulación, no dejó espacio a que en la matriz de decisión de los compradores estuviera la calidad ambiental de la oferta.  Como resultado hoy tenemos construcciones que en muchos casos demandan un excesivo consumo energético e impactan agresivamente sobre el ecosistema y el paisaje.

En muchos aspectos es válido, pero especialmente en el sector inmobiliario es clave rediseñar la forma en que hacemos las cosas. El cambio de paradigma debería operar para que al concebir un edificio se incorporaran innovaciones que redundaran en el aprovechamiento de un sinnúmero de aspectos para reducir el gasto de energía o incluso aportar energía al sistema.   …  El cambio de paradigma debería conducir a replantear otra forma de urbanismo que reconciliara el interés económico con el interés ambiental (¿acaso no son lo mismo?).

Hay ejemplos aislados y vanguardistas como es el caso del Greenbridge. Este proyecto pretende mostrar una estrategia de crecimiento más racional y positiva para las áreas suburbanas siguiendo una serie de principios que hacen parte de este nuevo paradigma. El diseño parte de la base de concentrar los espacios y las funciones para que los recorridos sean caminables en contraposición con los espacios suburbanos convencionales. Este proyecto intenta diseñar un sistema complejo que contemple los flujos de la energía, las necesidades de las comunidades humanas, y otros sistemas vivos. El diseño de Greenbridge busca que los edificios que conforman el centro del proyecto tengan en cuenta cuestiones tan básicas como la orientación, los materiales y los recursos de manera que sean regionalmente apropiados. Los espacios se diseñan para optimizar el uso de la energía, la comodidad, el control individual, la regeneración y la adaptabilidad. Las superficies de la azotea están pensadas para un uso productivo y ser utilizadas para producir plantas y alimento, generar energía, y proporcionar lugares de ocio y recreación.

No estoy sugiriendo que el anterior modelo sea la panacea.  Solo quiero llamar la atención sobre el tipo de análisis que estos momentos nos permiten.  De la palabra crisis puede surgir la tentación de algunos por azuzar el pánico y el temor de la ciudadanía para que se tomen medidas urgentes (y ya sabemos qué tipos de medidas son).  En cambio, también puede surgir la necesidad de hacer reflexiones serias y profundas que nos lleven a delimitar responsabilidades, corregir el rumbo y lograr “desarrollos” mejores.

¿Alguien se acuerda de Haití?

Haití es recordada en los anales de la historia por ser el primer caso en que los humanes esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el Mundo.  También fue el segundo país americano en declarar su independencia solo precedido por los Estados Unidos.

Todavía hoy están pagando tal osadía.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió hoy que el índice de miseria aumenta día tras día en Haití e instó a la comunidad de donantes a que aporten con urgencia 43 millones de dólares para ayudar al pueblo haitiano.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó hoy que hasta el momento sólo ha recibido el 2% de los fondos de emergencia que solicitó el 10 de septiembre para asistir a la población damnificada por los huracanes y tormentas en Haití.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reiteró el llamamiento a la comunidad de donantes para reunir seis millones de dólares con el propósito de asistir a los menores damnificados por los huracanes y tormentas que azotaron a Haití en menos de un mes.

Las imágenes son elocuentes:

El capitalismo democrático

¡El capitalismo democrático es el mejor sistema que se ha desarrollado!   Se defienden los líderes políticos de nuestro tiempo.

Hay que apreciar cómo en los asesores de turno la palabra democracia, adjetiva de forma terapéutica los dramas de nuestro tiempo.  Basta con advertir lo que pasa en algunas regiones cuando a gravísimos problemas de violencia y falta de libertad se le receta en abundantes dosis programas de seguridad, eso sí, democrática.

Ahora cuando la crisis del sistema económico nos da en la cabeza, escuchamos que el capitalismo es el mejor sistema, eso sí, el capitalismo democrático.  La receta es preocupante y nada democrática.

Retomo las palabras de Amy Goodman en una entrevista: Como estos especuladores de alto vuelo están perdiendo todo el dinero de sus bancos, le toca al contribuyente acudir en su rescate. Michael Hudson, profesor de economía de la Universidad de Missouri, Kansas City y asesor en temas económicos del representante Dennis Kucinich, opina que un uso más sensato del dinero sería “salvar a estos 4 millones de propietarios del incumplimiento del pago de sus hipotecas y de ser expulsados de sus hogares. A como están las cosas ahora, los van a expulsar de las casas. Esas casas van a quedar vacías. Las ciudades van a perder impuestos a la propiedad y van a verse obligadas a recortar los gastos locales y reducir la infraestructura local. Se está sacrificando la economía en pos de pagarle a los especuladores.”

Prins siguió explicando: “Estamos nacionalizando la peor parte del sistema bancario … Estamos asumiendo riesgos que no podemos comprender. Así que es incluso más riesgoso.” Le pedí a Prins, a la luz de todas estas nacionalizaciones, que hablara sobre la posibilidad de nacionalizar el sistema de salud bajo la modalidad de un sistema de salud de pagador único. Me respondió: “Verdaderamente se podría destinar parte del dinero a este tema, adelantándose a un posible problema futuro, y ayudar a que la gente tenga asistencia médica.”

Lo anterior es preocupante e indignante… ah olvidaba una característica más del “capitalismo democrático” la autocrítica no hace parte de sus virtudes.  Después de todo el problema fue solo que la mano invisible desapareció.

Ciencia ficción

LA CIENCIA FICCIÓN DESDE UNA LECTURA DE 2001 ODISEA EN EL ESPACIO

A la manera de Borges pienso que los géneros literarios dependen menos de los textos que del modo en que éstos son leídos.  Hablar sobre la ciencia ficción o la literatura fantástica, es hablar, en cierto modo, de la manera en que los lectores abordan este tipo de textos.

Con 2001 Odisea en el espacio se plasmó una idea a través de dos versiones diferentes. Una audiovisual y otra literaria.  A diferencia de lo que cabría suponer, la versión literaria resulta mucho más detallada y comprensible que la otra.  Los lectores necesitan menos claves para comprender el sentido del texto, pudiendo aproximarse a él como a un libro de aventuras, encontrando con el paso de las páginas las pistas para seguir en la lectura.  En cambio con la película de Kubrick, no se descubren los conceptos que el espectador requiere para entenderla, como diría Woody Allen: sólo me gustó la película cuando una amiga me la explicó y la volví a ver.  Es una obra de un alto contenido abstracto que requiere de una predisposición para captarla, tanto en sus aspectos estéticos, como en su contenido existencial.

Me voy a referir a esto último en las siguientes líneas.  El tiempo es la pregunta fundamental del ser humano desde mi punto de vista. En la ciencia ficción y particularmente en 2001 Odisea en el espacio, la reflexión última es el tiempo.  La última imagen de la película o el hijo de las estrellas en el libro es una metáfora a la condición de imagen de la eternidad que detenta el tiempo.  Ahora bien, el estilo y los argumentos que acompañan estas reflexiones están condimentados por el saber científico-técnico y es ahí donde radica la especificidad de este tipo de manifestaciones culturales.  Obviamente sin la teoría de la evolución de Darwin o la teoría de la relatividad de Einstein o la práctica científica de validación de argumentos a través de la verificación empírica, hubiese sido muy difícil realizar una obra de este estilo.  Ya no somos lo que éramos y las reflexiones sobre el tiempo, encajan ahora las visiones que tenemos de lo que somos a partir de lo que sabemos.

Para que una obra sea de ciencia ficción no basta con que muestre un robot o haga juegos extraños de luces para sugerir propiedades fantásticas de la materia, se debe tener rigor argumental basado en explicaciones plausibles frente a los fenómenos que muestre la obra.  Además debe abordar cuestiones culturales como la relación hombre-máquina, hombre-tiempo, hombre-conocimiento.

En el libro de Clarke se encuentran varias de las características anteriormente expuestas.  Por ejemplo, se presenta el esquema mental básico de argumentación científica bajo el que operan personas con esta formación, cuando escribe: “(…)  – Queda descartado-protestó- . No puede haber criaturas inteligente muy pequeñas; se necesita un mínimo de tamaño cerebral.  Floyd se había dado ya cuenta de que Michaels  y Halvorsen solían sustentar opiniones opuestas aun cuando no pareciese existir una hostilidad o fricción personal entre ellos. Parecían respetarse mutuamente; simplemente, estaban de acuerdo o en desacuerdo.”

También es interesante apreciar cómo el autor piensa que es posible un desarrollo en las ciencias cognitivas que conducirían hacía una revolución educativa en el siglo XX en donde debido a “técnicas de instrucción e información, poseía ya el equivalente a dos o tres carreras … y lo que era más podría recordar el 90% de lo aprendido”.  Desafortunadamente este deseo de Clarke no se ha plasmado y su mirada sobre el sistema educativo está resultando más bien contraria.

Otro elemento a señalar es el limite difuso que se presenta entre la evolución biológica y la evolución electrónica.  Parece que se yuxtaponen cuando se ha alcanzado un punto y determinadas características de los sistemas biológicos como el dolor o el crecimiento pasan a ser también características de los sistemas electrónicos.  Este problema parece recurrente en la mirada preocupada que hacen algunas personas sobre la autonomía de las máquinas y su propio gobierno, asignándoles características de pensamiento y de conciencia idénticas a la de los seres vivos actuales.  Ahí radica su preocupación, pero también su equivocación. El funcionamiento complejo de una red de información con capacidad de replicación basado en el silicio no tiene porque ser igual al funcionamiento neuronal basado en el carbono.  De hecho hoy día no lo es. Por lo tanto, el producto del manejo de la información y las redes que se puedan tejer, con el poder que esto pudiera conllevar, no tienen porque ser similares a las prácticas que empleamos para gobernarnos y el temor que sentimos de nosotros mismos.

Y finalmente Clarke vuelve al mito original, al origen del tiempo. “Estaba moviéndose a través de un nuevo orden de creación, con el cual pocos hombres soñaron siquiera. Más allá de los reinos del mar y la tierra y el aire y el espacio, se hallaba el reino del fuego, del cual él solo había tenido el privilegio de tener un vislumbre.”  Los cinco elementos de múltiples mitos de creación, aparecen nuevamente, re-encauchados en un nuevo mito de creación evolutiva, con otra escala de tiempo, en un mundo de fuego.

Termino retomando la idea del primer párrafo, para señalar que aún la mayoría de los lectores (espectadores) no cuenta con las claves necesarias y suficientes para poder hacer una lectura de ciencia-ficción.  La relación entre la mayoría de los ciudadanos y el desarrollo científico-técnico es casual y está mediada por un mensaje publicitario que privilegia determinados aspectos sobre otros.  Esta ausencia de visibilidad de tantas aristas del tema hace que la ciencia ficción sea un apartado escaso y muchas veces mal entendido incluso por algunos autores cuando la pretenden hacer y caen en cuentos de hadas adornados por mágicos y maternales encuentros.

Territorios creativos

El 24 de septiembre en el blog de Andres Schuschny HUMANISMO y CONECTIVIDAD ví una información que hago mía y aprovecho para difundirla.

ha creado el proyecto10100 que consiste en una convocatoria de ideas para cambiar el mundo y ayudar a la mayor cantidad de personas posible.

Aunque el tema de la responsabilidad social empresarial da para mucho …. ahora solo quiero aprovechar para animar a todas esas pequeñas organizaciones comunitarias que con su trabajo y esfuerzo “salvan al mundo” a que participen.

África hace parte de mi bienestar

El 22 de septiembre tuvo lugar la reunión de alto nivel sobre las necesidades de África en materia de desarrollo.

Lo cierto es que los logros alcanzados son insuficientes y no han conseguido transformar la estructura de dominación y control de los recursos. Como señaló Miguel d’Escoto: “Desde el punto de vista ético, esta necesidad se vuelve tanto más apremiante en tanto que resulta totalmente incongruente que las industrias extractivas multinacionales sean capaces de generar masivos e impresionantes capitales desde tierras, carne y sangre africanas, sin que dicha generación, y a veces, expoliación de riqueza, produzca en retorno una diversificada inversión extranjera directa”

El déficit democrático es tremendo y no hay señales que animen a pensar que tiempos mejores se avecinan.

Incluso anclados en el restrictivo paradigma del desarrollo que utiliza como indicador los ODM y los mecanismos de inversión a través de los programas de cooperación, apenas si se ha conseguido una mejora sustancial en la coordinación y el control del dinero que se recibe.  Sin embargo, se está aún muy lejos del tan prometido 0,7% del PIB de los países donantes. Como lo señala el Informe del Secretario general de las NNUU para la reunón de alto nivel: “De conformidad con las recomendaciones formuladas en junio de 2008 por el Grupo Directivo sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en África, dado que la financiación externa para el desarrollo de África debe aumentar hasta 72.000 millones de dólares anuales a fin de apoyar la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio (compárese esa cifra con el plan de rescate de 700.000 millones de dólares propuesto por Bush para salvarnos de la crisis y de paso enriquecer aún más a sus amigos) los asociados para el desarrollo deben cumplir los compromisos de asistencia oficial que contrajeron en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y durante el período previo a la Cumbre Mundial 2005, entre otras ocasiones en la cumbre del Grupo de los Ocho celebrada en Gleneagles.

En todo caso, siguiendo este paradigma y logrando que se aumentara las donaciones, el ritmo de progreso sería muy lento y mantendría a una enorme masa de población excluida de la participación real.

De otro lado, el enfoque dominante no hace énfasis en la manera de “empoderar a los ciudadanos”, tan solo lo menciona.  Quizás un camino sería que la comunidad internacional se comprometiera a incluir la ciencia y la innovación en el corazón de las políticas de desarrollo.  Países como Sudáfrica y, más recientemente Rwanda, lideran el camino para promover los sistemas de innovación como un factor clave para el desarrollo sostenible pero aún la legislación internacional está pensada para no favorecer este tipo de procesos.

La reducción de la brecha tecnológica es urgente. Recientemente se han producido movimientos aparentemente positivos en algunas áreas, como la disminución de la brecha digital a través del sector de la telefonía móvil. Casi todos los países africanos ahora tienen más usuarios de teléfonos celulares que de líneas fijas. Sólo en 2006, alrededor de 65 millones de personas registraron un celular, lo que equivale a que 22 por ciento de los africanos tiene un aparato de ese tipo.  Sin embargo, medir esa reducción usando el indicador de usuarios solo muestra la implantación de un componente del sistema técnico y no permite afirmar que efectivamente la brecha se haya reducido, como algunos bienpensantes creen.

Vuelvo al principio y señalo que África sola o mal acompañada no saldrá adelante.  Los malpensantes creemos que nuestra responsabilidad ciudadana pasa por demandar a los gobernantes que se dejen de eufemismos y establezcan con la celeridad con que se formulan “planes para salir de las crisis financieras” condiciones adecuadas, acciones de reparación y justicia para nuestros hermanos africanos.  Nuestro bienestar nos va en ello.

Asamblea general ONU

El discurso de Miguel d’Escoto fue emocionante y valiente.  Hizo un claro llamado a la acción.  Desde el humanismo cristiano animó a que nos reconozcamos en los ojos del prójimo para que los responsables de los Estados hagan suyo el mandato de los “pueblos” establecido en la Carta fundacional y encaren los retos que la injusta y difícil situación actual les demanda.  La democratización de la organización es un imperativo.

Lamentable que el “ritual” de la Asamblea no permita que los discursos de los jefes de Estado sean producto del trabajo y las conclusiones de las reuniones de alto nivel, en los que se presente el consenso,  las conclusiones y un plan de acción.  Por el contrario, envueltos en un protocolo decimonónico cada uno presenta su particular y muy restringido punto de vista a la sazón de los intereses que la política interna le demande.

Diálogo de sordos.