Archivo mensual: octubre 2008

Auténticos II

Fotografías: Oscar Mauricio Hernández Ojeda. Zona rural Bogotá, Colombia

Crisis y oportunidad

Este es nuestro momento.  Se puede hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.  Es una tarea de todos que requiere poner en el centro de las motivaciones los valores más compartidos, justos y humanos que sean capaces de inspirar esta acción conjunta.  Dejemos de ser espectadores de los políticos.  Hay que participar, opinar, exigir y como lo he dicho en entradas anteriores: preguntar.

A continuación transcribo un texto que hace unos días varias personas de distintos países y posiciones políticas suscribieron. Es una llamada de atención, una protesta, la expresión de la alarma que sentimos ante la crisis y las posibles salidas que se barajan. No podemos ser cómplices, como señala Saramago.

¿Nuevo capitalismo?

Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia

La crisis financiera esta de nuevo aquí destrozando nuestras economías, golpeando nuestras vidas. En la última década sus sacudidas han sido cada vez más frecuentes y dramáticas. Asia Oriental, Argentina, Turquía, Brasil, Rusia, la hecatombe de la Nueva Economía, prueban que no se trata de accidentes fortuitos de coyuntura que transcurren en la superficie de la vida económica, sino que están inscritos en el corazón mismo del sistema.

Esas rupturas que han acabado produciendo una funesta contracción de la vida económica actual, con el aumento del desempleo y la generalización de la desigualdad, señalan la quiebra del capitalismo financiero y significan la definitiva anquilosis del orden económico mundial en que vivimos. Hay pues que transformarlo radicalmente.

En la entrevista con el Presidente Bush, Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, ha declarado que la presente crisis debe conducir a “un nuevo orden económico mundial”, lo que es aceptable, si éste nuevo orden se orienta por los principios democráticos –que nunca debieron abandonarse – de la justicia, libertad, igualdad y solidaridad.

Las “leyes del mercado” han conducido a una situación caótica que ha requerido un “rescate” de miles de millones de dólares, de tal modo que, como se ha resumido acertadamente, “se han privatizado las ganancias y se han socializado las pérdidas”. Han encontrado ayuda para los culpables y no para las víctimas. Es una ocasión histórica única para redefinir el sistema económico mundial en favor de la justicia social.

No había dinero para los fondos del Sida, ni de la alimentación mundial… y ahora ha resultado que, en un auténtico torrente financiero, sí que había fondos para no acabar de hundirse los mismos que, favoreciendo excesivamente las burbujas informáticas y de la construcción, han hundido el andamiaje económico mundial de la “globalización”.

Por eso es totalmente desacertado que el Presidente Sarkozy haya hablado de realizar todos estos esfuerzos con cargo a los contribuyentes “para un nuevo capitalismo”!… y que el Presidente Bush, como era de esperar en él, haya añadido que debe salvaguardarse “la libertad de mercado” (¡sin que desaparezcan los subsidios agrícolas!)…

No: ahora debemos ser “rescatados” los ciudadanos, favoreciendo con rapidez y valentía la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global, en que esa vergüenza colectiva de inversión en armas de 3 mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre más de 60 mil personas, sea superada. Una economía de desarrollo que elimine la abusiva explotación de los recursos naturales que tiene lugar en la actualidad (petróleo, gas, minerales, coltán…) y se apliquen normas vigiladas por unas Naciones Unidas refundadas -que incluyan al fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial “para la reconstrucción y el desarrollo” y a la Organización Mundial del Comercio, que no sea un club privado de naciones, sino una institución de la ONU- que dispongan de los medios personales, humanos y técnicos necesarios para ejercer su autoridad jurídica y ética eficazmente.

Inversiones en energías renovables, en la producción de alimentos (agricultura y acuicultura), en la obtención y conducción de agua, en salud, educación, vivienda,… para que el “nuevo orden económico” sea, por fín, democrático y beneficie a la gente. ¡El engaño de la globalización y de la economía de mercado debe terminarse! La sociedad civil ya no será espectador resignado y, si es preciso, pondrá de manifiesto todo el poder ciudadano que hoy, con las modernas tecnologías de la comunicación, posee.

¿”Nuevo capitalismo”?. No!

Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia.

Federico Mayor Zaragoza, Francisco Altemir, José Saramago, Roberto Savio, Mario Soares, José Vidal Beneyto.

Auténticos

Fotografías de: Oscar Mauricio Hernández Ojeda. Zona rural de Bogotá, Colombia

Identificar bien el problema

En los proyectos de desarrollo hay un elemento clave: Identificar el problema y elaborar las alternativas de solución.  Con frecuencia se confunde la identificación de proyectos con la búsqueda de las necesidades de las comunidades, de manera que en metodologías participativas se indague a sus pobladores sobre los problemas más frecuentes y acuciantes.  La identificación luego se presenta como un listado de problemas jerarquizados.

Lo global es más que el contexto, es el conjunto que contiene partes diversas ligadas de manera inter-retroactiva u organizacional. De esa manera, una sociedad es más que un contexto, es un todo organizador del cual hacemos parte nosotros. El Planeta Tierra es más que un contexto, es un todo a la vez organizador y desorganizador del cual hacemos parte. El todo tiene cualidades o propiedades que no se encontrarían en las partes si éstas se separaran las unas de las otras y ciertas cualidades o propiedades de las partes pueden ser inhibidas por las fuerzas que salen del todo. Marcel Mauss decía : « Hay que recomponer el todo ». Efectivamente, hay que recomponer el todo para conocer las partes, para esto se requiere El pensamiento complejo.

Esta recomposición es la que constituye una verdadera identificación.  A continuación transcribo un ejemplo publicado en una bitácora sobre Pensamiento complejo que muestra metodologías útiles que pueden resultar iluminadoras:

El problema de la desnutrición infantil en zonas castigadas por la guerra, la pobreza o los desastres naturales está ampliamente documentado en el ámbito de la cooperación internacional (ONU, UNICEF, etc.) usando la metodología convencional al uso, típicamente cartesiana, lineal, intervencionista, reduccionista amén de burocrática, de modo que con tal enfoque la desnutrición infantil se ha considerado históricamente un problema irresoluble.

La “sabiduría convencional” acerca de este problema suele estar en lo cierto en lo que respecta a los aspectos estructurales del problema: falta de acceso al agua limpia y a servicios sanitarios, recursos alimenticios inadecuados, pobreza, bajos niveles educativos y escaso conocimiento de la nutrición infantil. Si a esto añadimos una deficiente atención sanitaria, unas condiciones de vida poco higiénicas, los tabúes sobre el control de la natalidad y la baja posición social de las mujeres, el bucle parece cerrarse sobre sí mismo con un carácter definitivo. Pero, una vez más y como sucede en muchas ocasiones cuando se trata de intervenir en sistemas complejos, el problema no está en el “diagnóstico” sino en la “solución”: no es el qué sino el cómo. De esto trata precisamente la “amplificación de la desviación positiva”: no basta con tener claras las causas y el estado final deseado, es necesario sobretodo hacer foco en los medios, respetando la inteligencia y las capacidades del medio humano intervenido, sin descuidar el compromiso y la sostenibilidad a largo plazo de la “solución”.

Durante décadas, la “solución” más habitual para la desnutrición infantil pasaba por las inyecciones masivas (casi siempre en forma de bombardeo de alimentos) de comida adicional u por los intentos de abordar los problemas antes citados de manera simultánea y masiva. Además de costoso y entrometido, este método dirigido por “expertos en desarrollo” era por lo general insostenible porque mientras los “expertos” estaban físicamente en las aldeas afectadas las cosas parecían mejorar, pero tan pronto se marchaban las cosas empeoraban por el “efecto dependencia” generado indirectamente por el modelo de intervención dominante. Al cancelarse o agotarse los recursos externos, algo que siempre termina ocurriendo, las aldeas volvían a caer en la situación inicial de desamparo. ¿Quién no recuerda los envíos masivos de alimentos de las mediáticas campañas en África promovidas por el cantante Bob Geldof?. ¿Quién se acuerda ahora de esas aldeas sumidas en la pobreza y la desnutrición?.

Tras la guerra de Vietnam, gran cantidad de niños de las zonas más pobres padecían altos niveles de desnutrición. Las perspectivas de paliar este problema eran pesimistas para las organizaciones internacionales que acudían en su ayuda. En 1990, la organización “Save the Children” pidió a Monique y a Jerry Sternin que fuesen a Hanoi a probar nuevas ideas para ayudar a las comunidades necesitadas a paliar la desnutrición infantil. Los Sternin probaron un modelo basado en la “teoría de los sistemas vivos” (“Living Systems Theory” o LST del biológo teórico James Grier Miller que comentaré más adelante en otro post) llamado “amplificación de la desviación positiva” (también traducido como “anomalía positiva” en algunos textos) que había sido desarrollado por Marian Zeitlin en la Friedman School of Nutrition Science and Policy de la Universidad de Tufts a finales de los años 80’s. En aquellos tiempos, Zeitlin estaba haciendo una investigación en los hospitales infantiles para averiguar por qué un pequeño puñado de niños desnutridos (los “desviados”) se recuperaban más rápidamente que la mayoría. De esta investigación surgió la idea de “amplificación de la desviación positiva” una teoría que los Sternin pusieron a prueba en Vietnam.

La idea fuerza de la “amplificación de la desviación positiva” es no imponer una solución (nutricional) desde fuera, sino que se basa en ayudar respetuosamente a la evolución de las comunidades desde dentro identificando a los niños que son los “más nutricionalmente aptos” (es decir, los “positivamente anómalos”) y extender a toda la comunidad una solución que ya está funcionando dentro de ella. Es decir, en lugar de llegar como “expertos con respuestas”, el equipo liderado por Jerry Sternin y su esposa Monique llegaron a Vietnam como “catalizadores con preguntas”, dispuestos a sacar partido de la sabiduría subyacente y los recursos latentes de cada comunidad.

Tras elegir cuatro de las aldeas más pobres, el equipo de trabajo en el que también había vietnamitas, trabajó junto con los habitantes de las aldeas para pesar a los niños y registrar su nivel nutricional para identificar así a los “desviados positivamente”, es decir, niños de familias muy pobres que, según la lógica económica, debían de estar desnutridos pero que no lo estaban. Con este diseño se pretendía descubrir aquello que ya estaba funcionando contra toda lógica en lugar de planear una solución basada en una fórmula externa.

Con este modelo aplicado en Vietnam por el equipo de los Sternin, cada comunidad tomaba conciencia de su sabiduría latente sobre nutrición y el cuidado de los niños. De este modo la investigación ayudaba a la comunidad a descubrir prácticas nutricionales “positivamente desviadas” (es decir, no convencionales o insólitas desde el punto de vista del promedio) que funcionaban bien para ponerlas a disposición de todos. Por supuesto las respuestas estaban dentro de las comunidades con “desviaciones positivas”.

El equipo de los Sternin descubrió que las familias con niños “desviados positivamente” complementaban la dieta basada en el arroz de sus hijos con langostinos y cangrejos de agua dulce que podían pescar en los ríos sin tener que comprarlos y con hojas de patata dulce, muy ricas en vitaminas. Además daban de comer a sus hijos con mayor frecuencia. Pertrechados con este descubrimiento, los miembros del equipo buscaron otras aldeas para intentar que analizasen los hábitos de alimentación de sus hijos. Las aldeas organizaron seminarios para las madres donde se pedía a las asistentes que trajesen un puñado de langostinos, cangrejos y hojas de patata dulce en pago por la participación. “Save the Children” aportaba a cada participante proteínas adicionales (un huevo o un poco de tofu o queso de soja) y un poco de aceite.

A los seis meses, más de dos tercios de los niños habían engordado. En veinticuatro meses, el 85% de los niños de las cuatro aldeas seleccionadas se encontraba en una situación nutricional aceptable y ya no estaban clínicamente desnutridos. Durante este periodo se establecieron nuevos métodos de recolección y consumo de alimentos. Debido a su aceptación y a su éxito, el concepto se amplió para dar cabida a otras dieciséis aldeas. En cinco años desde el inicio del programa impulsado por “Save the Children”, el gobierno de Vietnam adoptó el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” como modelo nutricional nacional y desde entonces se ha implantado con éxito en todo el país.

El concepto se extendió en consonancia con su filosofía de descubrir soluciones “desviadas positivamente” en cada zona, un método muy diferente de la difusión generalizada de las “prácticas óptimas” diseñadas mediante ingeniería social. Esta es una característica que define claramente la “amplificación de la desviación positiva” frente a otras metodologías de intervención, es decir, la “amplificación de la desviación positiva” va “de adentro hacia fuera” en vez “de afuera hacia dentro”. Parafraseando a la inversa el slogan de una famosa serie de TV, en la “amplificación de la desviación positiva” la “verdad está ahí dentro”.

Desde la perspectiva de la “teoría de los sistemas complejos adaptativos” del Instituto de Santa Fe (impulsado en 1984 entre otros por el premio Nobel de física Murray Gell-Mann) este caso de éxito puede analizarse en base a tres características clave en la intervención en sistemas vivos, se trate de personas, comunidades u organizaciones: Diseñar, no planificar. Descubrir, no dictar. Descifrar, no presuponer. Veamos.

Diseñar, no planificar

Antes del experimento de Vietnam, casi todos los programas de desarrollo destinados a atajar la desnutrición compartían la idea de que los “expertos” por sí solos (usando únicamente el análisis reduccionista para identificar los factores responsables de las deficiencias alimenticias) habrían planificado el problema y la respuesta. En consecuencia, llegaban al campo de operaciones con una “plantilla de prescripciones” e instrucciones que imponían como remedio para la situación. Ciertamente ni su fundamento analítico ni su diagnóstico eran erróneos. Los factores económicos, la calidad del agua, la educación, la asistencia sanitaria, el control de la natalidad y la función de las mujeres eran factores que contribuían al denominado “problema insoluble” y que había que abordar para que la situación resultase sostenible a largo plazo. Sin embargo, las intervenciones que proponían los expertos eran a menudo políticamente objetables o económicamente insostenibles. Tal vez sea posible eliminar la desnutrición con un ataque generalizado a los factores que la originan. Pero tales soluciones son con frecuencia caras, se encuentran con la oposición de las comunidades afectadas y, como ya he anticipado antes, se deterioran una vez que disminuye la intervención externa (recordemos las campañas de envío de alimentos a Africa impulsadas entre otros por los cantantes Bob Geldof y Bono de U2). Como dice Jerry Sternin, “toda esa sabiduría convencional es TBU: cierta, pero inútil” (TBU: true but useless).

Por el contrario, el “diseño” de intervención de los Sternin y su equipo de “Save the Children” es más parecido a la interpretación de un arquitecto que a los planos de un ingeniero social. El modelo de los Sternin dejó una huella muy leve en la vida de la aldea: no se generó ese “efecto dependencia” tan pernicioso en las intervenciones basadas en el enfoque convencional de ayuda masiva. Trabajando con mujeres vietnamitas de la propia aldea y con sus dirigentes, no hicieron más que entablar una conversación. Como relatan los Sternin: “¿Había algún niño demasiado delgado?. ¿Estarían interesadas las madres en que pesaran a sus hijos?. ¿Qué comen estos niños que tienen ese aspecto saludable?”. Estas prolongadas conversaciones necesitaron muchas visitas y muchas horas pero resultaban absolutamente necesarias porque el modelo exigía la comprensión, la implicación y el apoyo de las comunidades locales. En contraste con la intervención dirigida desde fuera por expertos, el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” da una sensación de baile y cortejo, no de marcha e invasión como nos recuerdan las campañas de “Save Africa”. El éxito de este modelo radica en demostrar que es posible encontrar soluciones exitosas antes de abordar todas las causas fundamentales de los problemas.

Me detengo en dos elementos clave en este modelo: primero, el respeto hacia la inteligencia y las capacidades que residen dentro de la comunidad humana intervenida y, segundo, la alianza y compromiso con la comunidad. Además, lo interesante de este modelo es que puede aplicarse a otros tipos de cambio. Por ejemplo, los Sternin consiguieron aplicar el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” para aumentar el nivel educativo de las niñas en Egipto. Igualmente, las aplicaciones organizativas y empresariales de los modelos basados en la “amplificación de la desviación positiva” tienen un gran potencial para realizar cambios de gran alcance con asombrosa facilidad (ver enlaces al final), así, desde finales de los años 90’s Jerry Sternin, Richard Pascale y otros como Joan Richardson cuya obra “From the Inside Out” encabeza este post han trasplantado con éxito la “amplificación de la desviación positiva” desde el ámbito de la nutrición y educación infantil y el desarrollo de comunidades a la gestión de cambio en el entorno empresarial y organizacional.

Descubrir, no dictar

Como hemos visto, Jerry Sternin y su equipo no llegaron con una plantilla prescriptiva con la “solución llave en mano” sino que aprovecharon el conocimiento que ya existía y lo hicieron visible y socialmente aceptable. Una investigación así demanda un auténtico aprendizaje en ambas direcciones (interventores e intervenidos) algo crucial para el aprovechamiento de la “amplificación de la desviación positiva”.

A los dos años de iniciarse las primeras pruebas de campo en cuatro poblados, los resultados vinieron a confirmar un gran avance. Al iniciarse el proyecto, casi la mitad de los 3.000 niños de las cuatro aldeas estaban desnutridos. Veinticuatro meses después, el 85% de ellos se encontraban dentro de los límites normales para su grupo de edad.

Una tendencia natural ante un éxito como ése habría sido implantar esta solución en todo el país. Los resultados parecían justificar la imposición de una dieta de langostinos, cangrejos y verduras silvestres a todos los niños del país que pesasen menos de lo normal. Pero un método así negaría el proceso de descubrimiento y es la antítesis del principio central de la “amplificación de la desviación positiva”: La sabiduría para resolver problemas existe y hay que descubrirla dentro de cada comunidad. Cada comunidad individual es más propensa a aceptar e implantar su propia respuesta antes que una externa impuesta. Cierto, un método de optimización puede imponer una solución más rápida (y a veces una solución “mejor”) pero siempre a costa de debilitar el “empowerment” (potenciación o empoderamiento de las personas en una comunidad u organización) y el sentimiento de la propiedad y responsabilidad de la solución. Dictar las respuestas, pese a las buenas intenciones y a las buenas maneras con que se haga, usurpa la responsabilidad de la comunidad. También se asume en muchas ocasiones, erróneamente, que ser un “experto” da licencia para inmiscuirse en otras culturas y costumbres. Una actitud de descubrimiento exige humildad e intención de aprender lo desconocido, no una reafirmación de lo que ya se sabe.

Como cabía esperar, los suplementos alimenticios de los “desviados positivamente” y las prácticas de atención a los niños eran diferentes en una aldea y en otra. El propio nivel de implicación y apoyo local derivó en dejar que cada aldea fuese su propio experto. Algunas aldeas no tenían cangrejos de río ni hojas de patata dulce silvestre, sino que aprovechaban las semillas de sésamos, los cacahuetes y el pescado seco.

Este factor, más que el hecho de tener la “respuesta correcta”, desembocó en la rápida cascada de programas, una amplificación positiva para el tratamiento de la desnutrición en otras dieciséis aldeas y posteriormente en todo Vietnam.

Descifrar, no presuponer

Los representantes de “Save the Children” eran conscientes de que cualquier intervención desencadena muchas consecuencias de segundo y tercer orden no previstas. Esto es algo típico en cuando se perturban sistemas vivos como vimos en el post sobre la ecuación Lotka-Volterra con las consecuencias anti-intuitivas cuando se interviene en sistemas complejos. El truco está en descifrar, descodificar o interpretar las consecuencias cuando aparecen. Una interpretación hábil va de la mano del “descubrimiento conjunto” entre interventores e intervenidos pues es de esperar que al intervenir en un sistema vivo con una red compleja de relaciones como una comunidad humana se desencadenen efectos secundarios o colaterales que son tangenciales respecto al objetivo que se persigue. Hay que descifrar e interpretar estas consecuencias imprevistas en cuanto comienzan a tomar forma y, si es posible, empujarlas en una dirección positiva antes de que desencadenen avalanchas no deseadas. Como mínimo, estando alerta, podemos conseguir que la comunidad, organización o empresa sea consciente de las opciones emergentes a las que tiene que enfrentarse. La peor estrategia es presuponer un guión de resultados esperados y ser ciego a lo que está ocurriendo de verdad, o como diría Winston Churchill, “por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando se deben observar los resultados.”

En Vietnam se produjeron algunos ejemplos de estos efectos secundarios. Muchos padres con sentido común, aunque incultos, que habían conseguido evitar la desnutrición estaba viviendo en la pobreza en el peldaño más bajo del orden social de la comunidad. Conseguir que su remedio fuese adoptado por toda la aldea tenía las consecuencias tangenciales de afectar a la posición social de estas familias tan pobres. En la mayoría de los casos, cuando estos miembros conseguían hacer oír su voz y eran reconocidos como activos de la comunidad, su posición y su sentido de la autoestima aumentaban. En muchas comunidades, estas madres eran elegidas como trabajadoras sanitarias comunitarias. Otras, antes marginadas, eran elegidas para el gobierno local. Otra consecuencia imprevista fue que las conversaciones diarias con las mujeres sobre el bienestar de los niños fue un catalizador para acciones adicionales. Junto con el programa de nutrición se desarrollaron otras cuestiones. En algunas aldeas, mujeres muy activas abrieron negocios caseros o empezaron a trabajar con las escuelas de la aldea para mejorar los programas de estudios y disminuir el analfabetismo.

En la actualidad Jerry Sternin sigue formando consultores en el modelo de la “amplificación de la desviación positiva”. Algunas empresas y organizaciones están empezando a escuchar este modelo aplicado a la gestión del cambio organizacional. Afortunadamente el proceso de cambio con este modelo no es complicado o esotérico. Como dice Jerry Sternin, “cuando la gente descubre cómo funciona, la verdad se evidencia por sí misma. ¡¡Es tan exquisitamente simple!!”.

Fuente: José Monzó Marco en su bitácora llamada Pensamiento Sistémico

Intervenciones urbanísticas

El tema de las intervenciones urbanísticas en barrios marginados es de gran importancia.  En las ciudades de este planeta más de 1000 millones de personas viven en tugurios.

Con frecuencia en determinados proyectos de cooperación al desarrollo, el sesgo sectorial, hace que se lleve agua potable o saneamiento, centros de salud, ludotecas y parques a barrios marginales y una vez terminada la intervención los resultados son contradictorios y en algunos casos chocantes.  Inversiones altas no han generado los resultados esperados y con el tiempo van languideciendo sin haber incorporado esas enormes áreas marginales al tejido formal de la ciudad.  Se ponen pequeños parches que solo consiguen aplazar la detonación de la explosión social que impera en muchas ciudades del planeta.

Las intervenciones urbanísticas deben ser integrales debido a la complejidad que se ha tejido por la naturaleza misma del asentamiento. Extender las tuberías que llevan agua desde un punto de la ciudad hasta un asentamiento informal, por ejemplo, debe hacer parte de la decisión de incorporar, con todos sus derechos, estos barrios al tejido formal de la ciudad.  De ahí la importancia de establecer intervenciones integrales urbanísticas cuyo objetivo sea la mejora del hábitat; es decir la mejora de la experiencia de vivir en ese territorio.

El premio de la Fundación Holcim para la construcción sostenible en América Latina se lo ha llevado este año un proyecto de la Empresa de Desarrollo Urbano de Medellín en Colombia.  Este premio pone de relevancia que las empresas públicas pueden ser capaces y eficientes, en contra de los que no conciben que ésto pueda acontecer.  También, pone de manifiesto que en la participación y coordinación con todos los sectores de la sociedad civil está la clave de las intervenciones transformadoras.

El proyecto de intervención urbana tiene componentes físico, social y de coordinación interinstitucional, que tienen como objetivo resolver problemáticas específicas sobre un territorio definido en donde se haya presentado una ausencia generalizada del Estado,  procurando el mejoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes.

El Proyecto Urbano Integral se está desarrollando en las comunas que poseen los índices de desarrollo humano más bajos de la ciudad.

La metodología está diseñada para que la comunidad sea acompañante permanente del proceso, lo que legitima cada una de las intervenciones.

El indicador de resultado es el crecimiento en el IDH (Índice de Desarrollo Humano).

Los indicadores de acciones son:
•125.000 mt2 de espacio público generado.
•La inversión es cuatro veces más que la realizada en la construcción del Metrocable.
•92% de la mano de obra es de habitantes de la zona intervenida.
•18 nuevos parques.
•8 barrios por primera vez tienen un parque.
•4 puentes peatonales y 8 pasos a nivel en el Parque Lineal Quebrada la Herrera.
•4 paseos peatonales con 2.8 Km lineales.
•Aumento del 300% del comercio en el Paseo Urbano Andalucía.
•11 eventos empresariales con una venta de $170.000.000 – 58,51 mil euros.
•25 eventos con una participación de 300 mil personas.

Este es un ejemplo de que es POSIBLE pero se requiere del compromiso serio y coordinado de los diferentes agentes.  De otro lado, la cooperación al desarrollo directa o indirecta debería reflexionar sobre el enfoque intentando aplicar modelos menos sectoriales y más integrales, y sobre el mecanismo para motivar las acciones coordinadas e integradas dentro de ese enfoque más integral.


Las Naciones Unidas

El nombre de “Naciones Unidas”, acuñado por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, se utilizó por primera vez el 1 ° de enero de 1942, en plena segunda guerra mundial, cuando representantes de 26 naciones aprobaron la “Declaración de las Naciones Unidas”, en virtud de la cual sus respectivos gobiernos se comprometían a seguir luchando juntos contra las Potencias del Eje.

Las primeras organizaciones internacionales establecidas por los Estados tenían por objeto cooperar sobre cuestiones especificas. La Unión Internacional de Telecomunicaciones fue fundada en 1865 bajo la denominación de Unión Telegráfica Internacional, y la Unión Postal Universal se creó en 1874. Hoy día son organismos especializados de las Naciones Unidas

En 1899 se celebró en La Haya la primera Conferencia Internacional de la Paz con el objeto de elaborar instrumentos que permitieran resolver pacíficamente las crisis, evitar la guerra y codificar normas de conducta en tiempo de guerra. La Conferencia aprobó la Convención para el arreglo pacifico de los conflictos internacionales y estableció la Corte Permanente de Arbitraje, que comenzó a operar en 1902.

El precursor de las Naciones Unidas fue la Sociedad de las Naciones, organización concebida en similares circunstancias durante la primera guerra mundial y establecida en 1919, de conformidad con el Tratado de Versalles, “para promover la cooperación internacional y conseguir la paz y la seguridad”. También en el marco del Tratado de Versalles se creó la Organización Internacional del Trabajo como organismo afiliado a la Sociedad de las Naciones. La Sociedad de las Naciones cesó su actividad al no haber conseguido evitar la segunda guerra mundial.

En 1945, representantes de 50 países se reunieron en San Francisco en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, para redactar la Carta de las Naciones Unidas. Los delegados deliberaron sobre la base de propuestas preparadas por los representantes de China, la Unión Soviética, el Reino Unido, y los Estados Unidos en Dumbarton Oaks, Estados Unidos, entre agosto y octubre de 1944. La Carta fue firmada el 26 de junio de 1945 por los representantes de los 50 países. Polonia, que no estuvo representada, la firmó mas tarde y se convirtió en uno de los 51 Estados Miembros fundadores.

Las Naciones Unidas empezaron a existir oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la Carta fuera ratificada por China, Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido, los Estados Unidos y la mayoría de los demás signatarios. El Día de las Naciones Unidas se celebra todos los años en esa fecha.

Los ciudadanos debemos exigir a los Estados miembros que apoyen las reformas de la Organización.

Un mundo libre

El director

A los 25 años, mientras estudiaba derecho en Oxford; en el St Peter’s College; Ken Loach entró por primera vez en contacto con las artes escénicas, actuando en el grupo de teatro de la universidad. Después de graduarse, trabajó como asistente de dirección en el Northampton Repertory Theatre. Pero estaba más interesado en el mundo audiovisual que en el de las tablas, así es que después de obtener en 1963 una beca en la cadena de televisión BBC, se inicia en la dirección.

El ambiente que se respiraba en aquellos años, favorecía la realización de programas que criticaban las injusticias sociales, allí encontró Loach la visión y la voz que caracterizaría su cine. A partir de 1964 comienza a dirigir una serie de documentales, el más famoso de ellos es Cathy Come Home (1966) sobre la pobreza, con el cual obtuvo gran éxito.

Desde entonces y hasta principio de los 80′, dividió su tiempo entre el cine y la televisión, filmó cuatro largometrajes, numerosos documentales y películas para la TV como The Big Flame (1969) sobre los trabajadores portuarios de Liverpool y la serie Days of Hope (1975), sobre los hechos que llevaron a la huelga de 1926, y la derrota del Movimiento Laborista Británico.

Con Margaret Thatcher en el poder, crece el paro y los recortes de presupuesto para la cultura. La Dama de Hierro se gana muchos enemigos entre los artistas, Loach entre ellos. El Channel Four prohibió sus documentales A Question of Leadership, con los que combate al Thatcherismo, por lo cual a lo largo de toda esa década solo puede filmar dos películas.

En los años 90′, con los cambios políticos, su carrera se revitaliza. Ha filmado hasta ahora nueve películas más, con la mayoría de las cuales ha obtenido numerosos premios, consolidando su carrera internacional, pero manteniéndose siempre fiel al estilo que fue una constante en su vida: la defensa de los oprimidos. En cuanto a la militancia estrictamente política, Ken Loach es hoy día miembro de la directiva de la coalición de izquierda RESPECT.

Heredero del british social realism (realismo social británico), Loach, en cuyas películas muchos creen ver algo así como un “grado cero de la escritura cinematográfica”, es dueño de un estilo depurado y sintético. Como heredero inequívoco de las principales tendencias de cine realista de europa y en mayor medida del cine independiente que se caraterizaba por su realismo, su inconformismo social, su crítica a la burguesía y a la sociedad, y su acercamiento a los seres anónimos de la misma, o su sentido del humor.

Ken Loach, al igual que sus antecesores, denuncia los traumas que ocasiona en los seres humanos la vida en las ciudades industriales a pesar de los avances tecnológicos, y con sus historias sacude las conciencias de la sociedad contemporánea con el fin de mejorar sustancialmente las condiciones de la clase trabajadora (poniendo de ejemplo lo que mejor conoce: las injusticias que sufren las clases menos favorecidas en la sociedad británica).

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Ken_Loach

Su filmografía

* En un mundo libre… (2008) Director, Producción
* El viento que agita la cebada (2006) Director
* Sólo un beso (2005) Director
* Sweet sixteen (Felices dieciséis) (2003) Director
* 11’09”01 Once de septiembre (2002) Director
* La cuadrilla (2001) Director
* Pan y rosas (2000) Director
* Mi nombre es Joe (1998) Director
* La Canción de Carla (1995) Director
* Ladybird, Ladybird (1994) Director

Fuente: http://es.movies.yahoo.com/artists/l/ken-loach/index-93169.html