Anfibios culturales

Los cooperantes (personas que trabajan en el ámbito de la cooperación al desarrollo) deben ser ante todo anfibios culturales.

anfibio

En sentido más amplio, anfibio cultural es la persona que se desenvuelve solventemente en varias tradiciones culturales y que facilita la comunicación entre ellas.

La ampliación de la democracia es una de las funciones prioritarias de la cooperación al desarrollo y es desde este punto de vista que se pueden forjar alianzas tal y como lo muestro en el siguiente fragmento:

(…) La ampliación de la democracia y el anfibio cultural

La idea moderna de democracia es inseparable de la posibilidad de que existan razones distintas para apoyar las mismas reglas. Democracia es pluralismo acompañado de algunas reglas de juego universales. Cuando, por el contrario, existen más bien razones similares para acogerse a reglas distintas, el Estado tiende a perder el monopolio del uso de la fuerza y de la administración de justicia. (1)

En el marco de la búsqueda de una concepción política de la justicia que la haga compatible con el pluralismo de las sociedades democráticas contemporáneas, John Rawls (1988) desarrolla la posibilidad de que se pueda apoyar la misma concepción política de la justicia por razones muy distintas(2).  Para Rawls en particular, las tradiciones religiosas abrigadas por las sociedades democráticas concurren, sin tener ninguna de ellas el monopolio de esa fundamentación, a consolidar un consenso en torno al  derecho procedimental. No importa que el consenso sea una colcha de retazos, un consenso por “traslapes”. Importa que  exista consenso en torno a la ley y que la ley sea re conocida en su legitimidad y acatada de manera prácticamente universal.

Esas tradiciones, junto con opciones de ética laica inscritas en diversos legados culturales (Grecia, Roma, Renacimiento,  Revolución Francesa, etc.) permiten una convergencia entre la coacción estatal, el control social y la acción de sentimientos morales como la vergüenza o la culpa.  Así, en asuntos básicos corno los Derechos Humanos- ley, moral y cultura convergen y se refuerzan mutuamente.

En cambio, en una democracia imperfecta, desgarrada o en construcción, como ya se señaló, suele suceder lo contrario: hay razones similares para acogerse a reglas distintas y, paradójicamente, una homogeneidad moral relativa sirve de base a la coexistencia de reglas muy diferentes. Lo que le suele dar piso a esa diversidad de reglas y puede fortalecerla es cierta fractura de la cultura o cierta diversidad en materia de culturas o subculturas. Las instituciones educativas y los medios que crean opinión pública tienen un importante papel en el afianzamiento de un ideal de universalidad y generalidad en las reglas de juego y en la búsqueda de una compatibilidad de las diferencias culturales e individuales con un sistema jurídico único. Hoy en día, formar personas o crear opinión pública es siempre poner en relación lo que se dice y piensa en contextos distintos. En lo fundamental, la opción “anfibio” significa un cierto respeto “desde dentro” a todas las opciones (3).

Ante una democracia en construcción en un contexto de alta diversidad cultural, procesos educativos formales e informales impulsados por anfibios culturales pueden ayudar a percibir razones y estructuras similares detrás de diversas expresiones sociales y culturales. Pueden llevar a reconocer y construir diversidad cultural y diversidad moral mostrando que la condición para que ello sea viable es un acuerdo mínimo pero sólido sobre las reglas más fundamentales.  Pueden también llevarnos a comprender que tener una ley en común es compatible con la existencia de muchas culturas y subculturas y con la proliferación de muchos caminos en materia de desarrollo moral.

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1) También existe la posibilidad -que se expresaría en el absolutismo político- de buscar que se apoyen reglas iguales por razones homogéneas.

2) Para Rawls es muy importante la posibilidad de que esa concepción reciba el soporte de un consenso por superposición, es decir de un consenso que la valide a través de las distintas doctrinas religiosas, filosóficas y morales cuya perennidad  parece asegurada en una democracia constitucional cuyo criterio de justicia corresponde precisamente a esa concepción Rawls, 1988, p.3 Rawls es consciente de una cierta circularidad en la delimitación de ese pluralismo y, por lo tanto, de los problemas que plantea la existencia de tradiciones que se rehusan a participar en la construcción de un derecho que consagre reglas y procedimientos aceptados para generar o cambiar reglas de juego dentro de límites formalmente estipulados.

3) la oposición entre el respeto externo, la mera tolerancia y el respeto `desde dentro’ puede hallarse algo más desarrollada en la primera parte de nuestro trabajo ‘Anfibios culturales, moral y productividad’.

Fuente: Anfibios culturales y divorcio entre ley, moral y cultura. ANTANAS MOCKUS

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