Doha: palabras vacuas y voluntad de otra reunión

doha_ffd__logo1La Conferencia de Doha pretendía examinar la aplicación del Consenso de Monterrey.  Había expectativa por parte las algunas organizaciones de la sociedad civil porque además de este esfuerzo por clarificar “el lenguaje de la ayuda al desarrollo”, se lograra con meridiana claridad aumentar la cantidad de dinero que se invierte al desarrollo, especificando las cantidades y ampliando la actuación a los efectos del cambio climático y la crisis financiera en la pobreza.  La situación ha cambiado dramáticamente en estos seis años desde Monterrey, y por tanto había expectación porque en relación con las lecciones de los factores que han causado la crisis financiera internacional, se le pusiera freno a la evasión de los recursos fiscales y de capitales de la mayoría de empresas transnacionales cuando actúan en suelo de países pobres;  así como una reforma del sistema multilateral financiero, especialmente del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, de manera que su gobernanza fuera más representativa y democrática.  En Doha solo se han coseguido tibias manifestaciones en este sentido, sin alcanzar ningún compromiso relevante.

En el comunicado final, llamado “Documento de Doha”, los firmantes subrayaron la necesidad de efectuar una reforma fiscal y destacaron la importancia de que las naciones industrializadas cumplan con el objetivo de otorgar el 0.7% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la ayuda al desarrollo.

El presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D´Escoto, dijo que “el encuentro ha sido un éxito porque se han dado los primeros pasos en la reforma del sistema financiero mundial” …. ¿éxito?

“Hemos acordado que estos cambios deben responder a las necesidades y preocupaciones de las naciones, ricas y pobres, Norte y Sur, y ese proceso de cambio será inclusivo y democrático”, afirmó.

Agregó que de esta manera ha comenzado el difícil proceso de reconstrucción de la confianza en las instituciones financieras internacionales.

Sin embargo ha quedado una vez más la sensación de que la crisis financiera ha hecho pasar a un segundo plano todos los otros temas, y ante todo la lucha contra la pobreza. Ha costando mucho movilizar la atención de los medios de comunicación masivos en torno a la importancia de la conferencia de Doha para avanzar en temas de desarrollo y ayuda a los que, paradógicamente más que nadie, están siendo víctimas de la crisis.

Como bien señala Ariane Arpa en Doha se reafirman los compromisos de Monterrey, hay acuerdo sobre la necesidad de reformar la gobernanza internacional, pero nada concreto. Y sobre todo, la sensacion es de “más de lo mismo“, cuando haría falta un replanteamiento global de nuestro sistema de vida, y buscar un modelo de desarrollo sostenible, que permita un mundo justo guiado por los derechos humanos.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s