La naturaleza del bien y del mal

Aunque la persona que tengamos enfrente nos parezca muy extraña, la próxima vez que nos enfrentemos con lo diferente, debemos saber que todos compartimos la misma base moral instintiva.  Por supuesto, también es cierto que el contexto cultural tiene una efecto transformador muy potente, en especial en las las cosas que hacemos.

Imaginen que supiéramos más acerca de cómo son los procesos en nuestro cerebro para desarrollar estos instintos morales básicos.  Imaginen que desarrollamos este conocimiento en un contexto cultural de respecto al otro: de libertad plena que nos ayuda a desarrollar las emociones necesarias para potenciar este comportamiento.

En cualquier caso, con el conocimiento que tenemos ahora del funcionamiento moral de nuestro cerebro sabemos que ya estamos equipados con la habilidad de hacer juicios morales más allá de las religiones y las creencias.

Vale la pena considerar tres claves básicas para obrar con un sentido moral superior.

Reflexión, respecto y rechazo.   Reflexión en esos juicios intuitivos que atraviesan nuestra decisión (por eso es tan difícil explicar porqué actuamos en un sentido y no en el contrario) porque son el resultado de procesos evolutivos; respecto a las consideraciones del otro para actuar de la forma en que lo hace; rechazo a las respuestas más viscerales que tengamos frente al otro (generalmente porque éste no hace parte nuestro grupo o no es como nosotros).

Recomiendo un libro: Moral Minds de Marc H. Hauser.

Evolución cognitiva

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