Para que las vacas ya no estén tristes

Una curiosa innovación ha presentado el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina.  Se trata de una nueva presentación ultracongelada denominada por ellos BIO JAJA de la vacuna contra la tristeza bovina.

Con esta nueva presentación, la vacuna podría evitar pérdidas avaluadas en 185 millones de dólares.

“Es una vacuna viva para la prevención de las tres enfermedades y que debe ser utilizada en animales jóvenes –de 4 a 10 meses de edad-”, explicó Atilio Mangold del INTA Rafaela.

¿Por qué tristeza bovina ?

“Porque cuando la vaca está enferma parece estar triste, tiene fiebre, está decaída, no come, tal como le pasa al ser humano”, describió. Mangold subrayó que, como lo viene haciendo hasta ahora, “el INTA va a seguir fabricando la vacuna refrigerada, pero hay que usarla dentro de los siete días contados desde su fabricación, porque si no los parásitos se mueren y la vacuna pierde su efectividad”.

Con respecto al nuevo producto, Spontón añadió: “Se trata de un avance de importancia internacional, sobre todo para la ganadería en zonas tropicales y subtropicales, porque son enfermedades que tienen alto impacto fundamentalmente en las zonas de cría”.

El “complejo tristeza” está compuesto por dos enfermedades: la babesiosis y la anaplasmosis bovina, que pueden presentarse juntas o separadas. La tristeza del ganado bovino es una enfermedad típica de las zonas tropicales y subtropicales, que en Argentina abarca aproximadamente 90 millones de hectáreas con una población de más de 10 millones de cabezas.

“En cuanto a la incidencia en el país, en un sentido económico estimamos que produce perjuicios a la ganadería argentina por más de 185 millones de dólares según un estudio económico realizado en 1994”, dijo Mangold.

La babesiosis es causada por Babesia bovis y/o Babesia bigemina y la anaplasmosis por Anaplasma marginale, transmitidos principalmente por garrapatas. Además, el Anaplasma es transmitido por insectos hematófagos (mosquitos, tábanos y moscas bravas), así como los implementos utilizados para ciertas prácticas de campo como castración, descorne o vacunación, entre otras.

“Son enfermedades cíclicas que dependen de los factores climáticos”, indicó, ya que las poblaciones de vectores como las garrapatas aumentan en verano y otoño, en coincidencia con los brotes de tristeza.

La similitud de algunos de sus síntomas clínicos amalgamó durante años a estas enfermedades. Por eso, el diagnóstico de laboratorio es el método más confiable para su diferenciación.

También explicó que, si bien alcanza a todos los bovinos, los terneros son más resistentes y en la mayoría de los casos son enfermedades leves.

Sin embargo, cuando afecta al animal adulto, generalmente es muy grave y puede llegar a la muerte si no se tratan a tiempo.

Fuente y foto: INTA

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