Archivo mensual: enero 2011

Comunicar la ciencia

Comunicar la ciencia es una tarea imprescindible en una sociedad moderna. ¿Qué está pasando en los laboratorios? ¿Cuáles son las lineas de investigación en la física, la química, la bioquímica? ¿Qué sabemos del cerebro humano? ¿Qué pasó antes del big  bang? ( …)  Preguntas cuyas respuestas (transitorias) deberían estar al alcance de la mayoría de los ciudadanos.

Comunicar la ciencia es una tarea apasionante que requiere algunas capacidades, una buena dosis de habilidad para contextualizar las informaciones y las destrezas propias de quien busca ser escuchado.  Comunicar la ciencia puede ser una tarea hecha por científicos, de hecho algunos lo hacen con probada suficiencia, pero ser un científico no es condición suficiente para que pueda comunicar adecuadamente a la sociedad lo que hace (su conocimiento).

Esta labor de intermediación es necesaria y requiere cierta dosis de especialización.  En la actualidad hay extraordinarios comunicadores y divulgadores científicos pero su trabajo sigue siendo quijotesco y marginal en relación con el espectro de la información que circula por los medios de comunicación.

Hoy quiero recomendar un libro ameno El ladrón de cerebros de Pere Estupinyà.  También quiero dejar un ejemplo de lo que NO debe hacerse si lo que se persigue con la desiganción del 2011 por parte de la UNESCO como el Año de la química es “Aumentar la concienciación y comprensión por parte del gran público de cómo la química puede responder a las necesidades del mundo.” Al ver el mensaje de su directora Irina Bokova queda claro a lo que me refiero cuando hablo de habilidades para la comunicación.

Al soñador que sueña el sueño

Sí, efectivamente: ¡El sueño!

¡Es la política, estúpido!

Es la economía, estúpido.  La frase se hizo famosa luego de que Clinton la sacara a relucir en la campaña presidencial de 1992.

Hoy me van a permitir disentir.  Es la política, estúpido.

Los datos son elocuentes.  Muestran con ratunda claridad en dónde están las prioridades del poder.

Traducción:

  • 60.000 millones de dólares, el coste estimado de la guerra de Iraq en 2003
  • 3 billones, el coste total estimado de la guerra de Iraq
  • 750.000 millones los ingresos de la OPEP
  • 3.000 millones, lo pagado por la OPEP para el fondo creado para el cambio climático
  • 405.000 millones los ingresos de Walmart
  • 115.000 millones los bonus en Wall Street en 2009
  • 30 millones el presupuesto de la ONU
  • 21.000 millones salvarían la selva del Amazonas
  • 726.000 millones, el presupuesto de Defensa de EEUU
  • 450.000 millones, el interés anual de la deuda de EEUU
  • 308.000 millones donados a la caridad por los americanos cada año
  • 33.000 millones de ayuda de EEUU para el desarrollo
  • 100.000 millones defraudados en paraísos fiscales
  • 26.000 millones, el déficit presupuestario de California
  • 930.000 millones, la deuda en tarjetas de crédito en EEUU
  • 148.000 millones, los gastados en enfermedades relacionadas con la obesidad
  • 12 billones, el coste mundial de la crisis actual
  • 112.000 millones, la deuda de Africa con Occidente

Tomado de: Ganas de escribir de Juan Torres

Necesitamos otra educación

Vivimos tiempos complejos.  Si se analiza la cuestión política, económica o social no encontramos respuestas simples que ayuden a interpretar las situaciones.

De otro lado, hay cada vez más una contradicción entre los avances científico-tecnológicos, y las excluyentes estructuras de poder y modelos de gobierno en los que se genera poca satisfacción humana.  En esta situación se encuentran miles de millones de personas en las sociedades contemporáneas.

Crisis económica, inestabilidad y exclusión política, sensación de incertidumbre constante y abrumadora cantidad de información que aletargan a la ciudadanía sometiéndola a un determinismo fatalista en el que no se vislumbran posibilidades de cambio.

Este determinismo se empieza a construir en la escuela.  Una escuela diseñada en otro siglo y para otro momento.  Hoy este modelo ha entrado en crisis y requiere que sea revisado desde un nuevo paradigma.

En el siguiente vídeo Ken Robinson explica esta situación y propone un modelo de “educación divergente” que favorezca el desarrollo humano y permita que mejore la productividad basada en el conocimiento y la creatividad.