Redes

Las redes están de moda. Estamos conectados por la world wide web, tenemos redes sociales, algunas empresas dicen que están organizadas en red, (…)

La comprensión del relacionamiento de los objetos que hacen parte de un conjunto ha sido objeto de estudio desde hace mucho. La teoría de grafos no es nueva tiene más de 200 años. Su importancia radica en que la forma (en sentido amplio) en que se dan esas relaciones, confiere unas u otras características a todo el sistema. Entender esas relaciones permite un sinnúmero de aplicaciones prácticas.

El estudio de estas relaciones y la manera en que influyen en las normas sociales es determinante para lograr acelerar los sistemas regionales de innovación. La investigación en los campos del análisis social de redes y del comportamiento social tienen un área de intersección muy prometedor que dará luz para la formulación de políticas y estrategias más efectivas para la transformación de estos sistemas sociales.

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Sofisma tecnológico

Con frecuencia se escuchan opiniones que caen en el sofisma tecnológico. Aquella creencia arraigada en el sentido común, en que la tecnología determina el rumbo de las sociedades. Se inventó el papel y esa sociedad empezó a conservar información, se inventó la imprenta y se masificó la lectura, se inventó la bicicleta y se favoreció que la gente se desplazara a lugares más lejanos, …

En realidad este sofisma es la consecuencia del determinismo tecnológico que está tan presente en expresiones como «subirse al tren de la tecnología». En el sector agropecuario muchos afirman que la asistencia técnica debe ser menos técnica y más social, menos clorofílica, dicen; y se equivocan. La asistencia técnica debe ser integral y competente.

En realidad los sistemas técnicos son una expresión de los valores, conocimientos y normas de la sociedad. Reducir la comprensión de cualquier tecnología solo mirando los artefactos y considerar que éstos son los que van a imprimir una determinada forma de ser como sociedad es falaz. No hay nada más social que la técnica y por esta razón la democracia tecnológica es uno de los ámbitos más importantes para salir de la crisis actual.

Se inventó el papel porque en la China de la dinastía Han se consolidó la tradición legista y burocrática, que a su vez había hecho esfuerzos por rescatar textos confucianos en soportes de bambú y ese interés por archivar información llevo a una innovación llamada papel. No fue el papel el que hizo que la sociedad escribiera y leyera, fue una sociedad que consideraba importante leer y escribir la que inventó el papel.

Percepción

Modelo socioeconómico que reduce la dependencia de las fuentes fósiles de combustibles y promueve el uso de los recursos biológicos de forma sostenible, por medio de la generación y uso intensivo de conocimiento-tecnología para producir bienes y servicios en diferentes sectores (bioenergía, agricultura y alimentación, salud, materiales -bioplásticos, industria. Esto es la bioeconomía.

La bioeconomía parece un horizonte sensato para orientar nuestros esfuerzos y desarrollar una economía productiva de alto valor. Sin embargo, el desarrollo tecnológico que se requiere para aprovechar la biodiversidad y orientar el proceso productivo bajo los principios de una economía circular no es trivial.

El país debería emocionarse y rodear al sistema de ciencia y tecnología para lograr este propósito. Un tejido empresarial con departamentos robustos de I+D, universidades formando y haciendo investigación de calidad, centros de investigación, desarrollo tecnológico e innovación orientados a la transferencia, una normatividad que incentive el riesgo y una sociedad curiosa, que percibe que la ciencia y la tecnología están en la base de su calidad de vida, forman una red de relaciones necesaria para lograr que la bioeconomía fuera la base de la economía circular de un país como Colombia.

¿En dónde están hoy los conocimientos, intereses y las actitudes de la ciudadanía?

Hambre III

La deforestación en la Amazonía y la Orinoquía es un tema de trascendencia planetaria. La seguridad alimentaria, la salud pública y la estabilidad política están en riesgo. La rápida pérdida de biodiversidad nos está poniendo en un escenario de vulnerabilidad que será muy difícil de gestionar y tendrá impactos a escala planetaria. Por supuesto, las regiones más empobrecidas se están viendo afectadas más rápidamente; sin embargo, este problema sistémico ira encadenando consecuencias a escala planetaria.

Los incendios de las últimas semanas en amplias regiones de Colombia y particularmente en el departamento del Guaviare, en donde se sabe que hay intereses muy particulares detrás de esos incendios, son particularmente graves. La falta de una política seria y eficaz ha llevado a que año tras año se incremente el problema, sin atacar ninguna de sus causas. La declaratoria de zonas de protección y reserva sin ninguna otra intervención no sirve para evitar la deforestación y cambiar la trayectoria dramática de esta situación.

Entender a profundidad la dinámica de esos territorios y desarrollar los mecanismos de ordenamiento y gestión del suelo, usando las mejores alternativas técnicas, basados en los principios de participación, control y seguimiento de las comunidades que viven en esas regiones, de forma que se garantice el respeto por sus modos de vida, debería ser la prioridad, al mismo tiempo que desarticular la estrategia perversa de algunos para adueñarse de amplias áreas de «tierras baldías» en zonas de reserva y protegidas.

La conectividad entre los ecosistemas andinos, amazónicos y de la orinoquia es clave para la biodiversidad planetaria y uno de las estructuras de soporte más importante para la alimentación de la población en esta parte del planeta y se está rompiendo a velocidades muy aceleradas. Detener ese proceso y cambiar de trayectoria debería ser una de las principales medidas de política económica (economía con mayúsculas) del país.

Medidas radicales como declaratorias de áreas protegidas y de reserva para proteger las áreas de valor de la biodiversidad pueden poner en peligro la seguridad alimentaria y la salud humana en las regiones más vulnerables del mundo, si no hay una adecuada articulación con las dinámicas socioeconómicas, los intereses políticos y las lógicas geoestratégicas.

Como se ve, no es un tema menor y tampoco un asunto solo de ambientalistas. ¿Qué dicen los candidatos?

Un momento al día

Leyendo el Diario rural de Susan Fenimore Cooper hago conciencia de la importancia de observar, detener la inercia del día y contemplar la naturaleza. Un momento al día para reconocer el medio natural y vernos en la manera en que la luna refleja un brillo distinto cada día, la intensidad del trino de algún pájaro al que le seguimos la pista, la manera en que la floración de una planta comienza a decaer, (…)

Algunos afirman que las niñas y los niños de hoy no conocen el medio natural y casi siempre esos que lo afirman no pasan de tener unas referencias básicas de la biología muy alejadas de la contemplación necesaria que requiere cualquier conocimiento de algo, porque es en los matices en los que habita la profundidad de lo que podemos llegar a saber.

El trabajo de estos naturalistas, de estos observadores, ha sido y es de gran valor para desvelarnos la importancia de mantener despierta la curiosidad; condición indispensable para hacer ciencia.

La transición

La simplificación en el análisis y la comprensión de los sistemas agroalimentarios se traduce en políticas que afectan a los agricultores en un extremo y a los consumidores en el otro, dejándoles muy poco margen para lidiar con los riesgos: pobreza y hambre están al acecho. Una adecuada gestión del riesgo empieza por la comprensión profunda del sistema para identificar adecuadamente las amenazas que se pueden presentar, calibrar qué tan susceptible se es frente a éstas y tomar las medidas más convenientes que reduzcan la vulnerabilidad ante situaciones críticas y adversas.

Los agrosistemas también deben ser analizados en toda su complejidad. Reducir su éxito a la implantación de «paquetes tecnológicos» es una simplificación peligrosa. El agrosistema es dinámico en sus factores biológicos, socioeconómicos y culturales. La innovación no es otra cosa que advertir este hecho y buscar las mejores oportunidades de mejora en ese devenir constante. Hoy en día los productores agropecuarios y en particular los agricultores campesinos tienen cada vez menos alternativas para lidiar con situaciones críticas como la pérdida de sus cultivos por plagas y enfermedades, la pérdida de fertilidad en los suelos, la escases y contaminación del agua, la poca transparencia en los mercados, los precarios mecanismos de información y la poca infraestructura pública.

Las opciones tecnológicas que se requieren no deben ser confundidas con artefactos y recomendaciones. Los agricultores necesitan contar con sistemas técnicos complejos en donde el artefacto, su disponibilidad, gestión e innovación estén presentes en la dinámica territorial concreta en donde esté el agrosistema. Que los productores usen un artefacto o sigan una recomendación solo es una parte del proceso que algunos llaman adopción. La tecnología debe integrarse a las dinámicas productivas mostrando su eficacia para obtener los resultados que se quieren de manera consistente.

La producción no es solo responsabilidad del agricultor y el problema tecnológico, es decir, el cómo producir lo que se quiere producir, no es solo una asunto de oferta y demanda. El sistema agroalimentario actual está poniendo en riesgo el ecosistema; aumentar los rendimientos para alimentar a la población, hacer un mejor uso de los fertilizantes nitrogenados y fosforados y en general de los insumos agrícolas incluyendo los antibióticos, un uso mucho más eficiente del agua, conservar la fertilidad del suelo, contribuir a la mitigación del cambio climático son hoy en día necesidades apremiantes. El desarrollo de nuevas tecnologías y los procesos de innnovación se deben enmarcan en esta urgencia y todos los nodos de ese sistema agroalimentario: agricultores, asistentes técnicos, científicos y desarrolladores de tecnología, consumidores, gestores públicos deben implicarse de forma coherente en la transición del sistema agroalimentario.

¿Qué proponen los políticos para lograr esa transición urgente y necesaria hacia un sistema agroalimentario sostenible?

PD. No vale solo decir que sembrar más aguacates, dar más asistencia técnica o comprar cosechas …

Hambre II

Una dieta diversa y rica en nutrientes, producción y comercialización de una amplia gama de productos agrícolas y eficiente distribución, escaso desperdicio de alimentos y suficiente información al consumidor sobre formas de producción, comercialización y calidad nutricional son factores que determinan una alimentación sana y balanceada. Comida, planeta y salud van de la mano.

La diversidad de plantas, animales y microorganismos, es decir, la biodiversidad que directa o indirectamente soporta los sistemas agroalimentarios es crítica para obtener dietas más saludables. Hoy es urgente fijar prioridades para mejorar la agrobiodiversidad. Acciones y compromisos deben tomarse en muchos frentes de los sistemas agroalimentarios para acelerar la contribución de la agrobiodiversidad en la sostenibilidad del sistema.

La agroecología, la agricultura de conservación, la agroforestería son modelos productivos que van más allá de las buenas prácticas agrícolas e integran una visión de conservación y utilización de los recursos como suelo y agua que se debe contabilizar en servicios ambientales. La ordenación del territorio en este contexto pasa por una adecuada lectura del socio-ecosistema que cuide de su integridad, conectividad y funcionalidad.

La política debe orientarse hacia el estudio y la conservación de los recursos genéticos. Y la conservación de estos recursos pasa por una lectura territorial comprensiva que entienda el valor estratégico de los habitantes del medio rural, el conocimiento ancestral y el reconocimiento de los diversos modos de vida. Y volvemos a un punto muy interesante: la agri-cultura.

La transición de los sistemas agroalimentarios hacia la autonomía alimentaria debe considerar líneas de acción en relación con i) la demanda y el consumo, ii) el sistema de producción y la cadena de valor, iii) modelo de negocio, distribución y logística.

En relación con la demanda y el consumo hay que considerar la dinámica demográfica, los procesos de urbanización y cambios en los modos de vida, el incremento del ingreso y el aumento del interés por dietas más balanceadas.

Si miramos los sistemas de producción hay que responder con acciones que lleven a la innovación tecnológica, la intensificación de la producción basada en biotecnologías, la mejora en el acceso a infraestructuras, la restauración de los ecosistemas: suelo, agua y adapten el sistema al cambio climático.

Y si consideramos el modelo de negocio cuáles son las acciones que se deben tomar en relación con los tratados internacionales, la inversión internacional, el control de los oligopolios, la transparencia de los mercados.

Preocupa que el discurso político sea tan simplista.