Hambre II

Una dieta diversa y rica en nutrientes, producción y comercialización de una amplia gama de productos agrícolas y eficiente distribución, escaso desperdicio de alimentos y suficiente información al consumidor sobre formas de producción, comercialización y calidad nutricional son factores que determinan una alimentación sana y balanceada. Comida, planeta y salud van de la mano.

La diversidad de plantas, animales y microorganismos, es decir, la biodiversidad que directa o indirectamente soporta los sistemas agroalimentarios es crítica para obtener dietas más saludables. Hoy es urgente fijar prioridades para mejorar la agrobiodiversidad. Acciones y compromisos deben tomarse en muchos frentes de los sistemas agroalimentarios para acelerar la contribución de la agrobiodiversidad en la sostenibilidad del sistema.

La agroecología, la agricultura de conservación, la agroforestería son modelos productivos que van más allá de las buenas prácticas agrícolas e integran una visión de conservación y utilización de los recursos como suelo y agua que se debe contabilizar en servicios ambientales. La ordenación del territorio en este contexto pasa por una adecuada lectura del socio-ecosistema que cuide de su integridad, conectividad y funcionalidad.

La política debe orientarse hacia el estudio y la conservación de los recursos genéticos. Y la conservación de estos recursos pasa por una lectura territorial comprensiva que entienda el valor estratégico de los habitantes del medio rural, el conocimiento ancestral y el reconocimiento de los diversos modos de vida. Y volvemos a un punto muy interesante: la agri-cultura.

La transición de los sistemas agroalimentarios hacia la autonomía alimentaria debe considerar líneas de acción en relación con i) la demanda y el consumo, ii) el sistema de producción y la cadena de valor, iii) modelo de negocio, distribución y logística.

En relación con la demanda y el consumo hay que considerar la dinámica demográfica, los procesos de urbanización y cambios en los modos de vida, el incremento del ingreso y el aumento del interés por dietas más balanceadas.

Si miramos los sistemas de producción hay que responder con acciones que lleven a la innovación tecnológica, la intensificación de la producción basada en biotecnologías, la mejora en el acceso a infraestructuras, la restauración de los ecosistemas: suelo, agua y adapten el sistema al cambio climático.

Y si consideramos el modelo de negocio cuáles son las acciones que se deben tomar en relación con los tratados internacionales, la inversión internacional, el control de los oligopolios, la transparencia de los mercados.

Preocupa que el discurso político sea tan simplista.

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