Hambre III

La deforestación en la Amazonía y la Orinoquía es un tema de trascendencia planetaria. La seguridad alimentaria, la salud pública y la estabilidad política están en riesgo. La rápida pérdida de biodiversidad nos está poniendo en un escenario de vulnerabilidad que será muy difícil de gestionar y tendrá impactos a escala planetaria. Por supuesto, las regiones más empobrecidas se están viendo afectadas más rápidamente; sin embargo, este problema sistémico ira encadenando consecuencias a escala planetaria.

Los incendios de las últimas semanas en amplias regiones de Colombia y particularmente en el departamento del Guaviare, en donde se sabe que hay intereses muy particulares detrás de esos incendios, son particularmente graves. La falta de una política seria y eficaz ha llevado a que año tras año se incremente el problema, sin atacar ninguna de sus causas. La declaratoria de zonas de protección y reserva sin ninguna otra intervención no sirve para evitar la deforestación y cambiar la trayectoria dramática de esta situación.

Entender a profundidad la dinámica de esos territorios y desarrollar los mecanismos de ordenamiento y gestión del suelo, usando las mejores alternativas técnicas, basados en los principios de participación, control y seguimiento de las comunidades que viven en esas regiones, de forma que se garantice el respeto por sus modos de vida, debería ser la prioridad, al mismo tiempo que desarticular la estrategia perversa de algunos para adueñarse de amplias áreas de «tierras baldías» en zonas de reserva y protegidas.

La conectividad entre los ecosistemas andinos, amazónicos y de la orinoquia es clave para la biodiversidad planetaria y uno de las estructuras de soporte más importante para la alimentación de la población en esta parte del planeta y se está rompiendo a velocidades muy aceleradas. Detener ese proceso y cambiar de trayectoria debería ser una de las principales medidas de política económica (economía con mayúsculas) del país.

Medidas radicales como declaratorias de áreas protegidas y de reserva para proteger las áreas de valor de la biodiversidad pueden poner en peligro la seguridad alimentaria y la salud humana en las regiones más vulnerables del mundo, si no hay una adecuada articulación con las dinámicas socioeconómicas, los intereses políticos y las lógicas geoestratégicas.

Como se ve, no es un tema menor y tampoco un asunto solo de ambientalistas. ¿Qué dicen los candidatos?

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