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¿Y qué opina la gente?

La percepción de la ciudadanía frente al cambio climático es clara:  identifican la amenaza.  Es verdad que con mayor intensidad en los países periféricos y eso es preocupante.

El tema ha ganado posición en la agenda política pero aún está divorciado de la verdadera discusión:  el modelo  de generación y consumo energético y la forma de vida de la sociedad moderna que exacerba el consumo.  Preocupa que la ciudadanía de los países desarrollados percibe el riesgo de este cambio climático acelerado pero no lo ve como un peligro.  Aún la fe ciega en la tecnología hace que no se le asigne la prioridad que merece un urgente cambio de rumbo.  Aún los intereses dominantes controlan  muchos mecanismos implicados en la manera en que la gente asigna credibilidad a una opinión.

En países periféricos la estrategia debería basarse en privilegiar acciones de adaptación.  Y debe considerarse que estas acciones son transversales a todos los sectores: infraestructuras, educación, salud, etc.

El tiempo juega en contra.

 

Agricultura climáticamente inteligente

La FAO está promoviendo una forma de hacer agricultura que incorpore el clima y su variabilidad como variable constitutiva del sistema. El planteamiento no es nuevo. Lo nuevo es la urgencia que impone el contexto de cambio climático y sus costos. Este enfoque busca: 1) incrementar de forma sostenible la productividad y los ingresos agrícolas; 2)adaptar y desarrollar resiliencia al cambio climático; 3) reducir y/o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero donde sea posible.

Proyecto ejecutado por Corpoica y financiado por el Fondo Adpatación

Proyecto ejecutado por Corpoica y financiado por el Fondo Adpatación.

En Colombia, Corpoica, está llevando a cabo un proyecto denominado Modelos de adaptación y prevención agroclimática (MAPA) que está “aterrizando este enfoque” a la realidad productiva de detarminados sistemas de cultivo en una gran diversidad de regiones con variadas y complejas características territoriales.

La expresión “aterrizar” hace referencia a la necesidad de comprender, incorporar y traducir en nuevas prácticas lo que se hace convencionalmente, incluso desde la perspectiva de las buenas prácticas agrícolas.  Por ejemplo:  ¿Es posible relacionar las etapas del cultivo a las predicciones meteorológicas en una parcela de cultivo, de forma que se puedan implantar opciones tecnológicas que disminuyan el riego a excesos o déficit de agua en el suelo?  ¿Es posible hacer esto en el marco de la agricultura familiar?

La posibilidad real de hacerlo puede ser difundida por los servicios locales de asistencia técnica pero obviamente esto requiere de unos servicios cuyos miembros hayan incorporado este enfoque en su lógica de actuación y sus actividades cotidianas, de forma que su consejo técnico esté mediado por la comprensión del clima y la gestión que se puede hacer de esta comprensión en la práctica agrícola.

La estrategia que el proyecto está siguiendo para generar esta capacidad local es novedoso:  De un lado, busca que en las regiones los asistentes técnicos trabajen en red; de otra parte, quiere que en el marco de esa red funcional, los asistentes técnicos adquieran hábitos de comunidad de práctica que los haga sujetos activos de la adaptación de la agricultura al cambio climático.