La transición

Estamos en un proceso de cambios acelerados. La crisis climática ha hecho que el poder político tenga que tomar decisiones en la dirección de la «descarbonización» de la economía. Esta es una forma de decir que necesitamos una economía basada en sistemas técnicos de generación de energía que no emitan gases efecto invernadero (GEI) a la atmósfera.

La transición hacia esos sistemas técnicos debe entenderse como algo más complejo que la sustitución de la fuentes de energía para remplazar el petróleo por viento o sol. Esa transición debería ser también hacia la transformación de los factores extrínsecos que intervienen en estos sistemas técnicos de generación energética. Me explico: la manera en que está organizado el sistema energético, empresas generadoras que constituyen oligopolios que controlan la producción, distribución y comercialización de la energía también debería estar en transición hacia un modelo más abierto, descentralizado, democrático y competitivo.

Todo nuevo arreglo tiene un coste. La discusión en la esfera de lo político debería estar orientada a ilustrar sobre la manera en que en la sociedad se distribuirán esos costes. Sin embargo, parece que la simplificación del problema tecnológico (nada ingenua) de creer que la transición tecnológica es un problema solo de sustitución de fuentes de energía, enmascara una discusión pública que debería ser mucho más amplia y que seguramente apuntaría a los agentes privilegiados del modelo actual para que sean éstos los que contribuyan con un sentido de equidad a pagar ese costo de transición.

La transición conlleva una visión ecológica del problema y eso significa una definición diferente de lo que en la esfera internacional (dominante) se ha entendido como <desarrollo>. Hay aportaciones en diversas tradiciones populares que enseñan que es posible enriquecer esa noción de desarrollo humano y su correspondiente traducción al sistema económico, siendo cuidadosos para no ahogar la razón en medio de un lenguaje místico que oscurezca cualquier razonamiento y nos lleve a la inacción.

La gobernanza de cualquier sistema técnico (tecnología) es por definición una cuestión de poder. La aversión al uso de algunas tecnologías y la apelación al principio de precaución, enmascara en algunas ocasiones, esta discusión política. Los factores intrínsecos de algunas de estas tecnologías muestran que son las más ajustadas en términos de objetivos/resultados; sin embargo, los factores extrínsecos de esas tecnologías; es decir, la forma de transferirlas a la sociedad y la manera en que se implantan y gobiernan (incluso sus propios riesgos) es muy poco ajustada: beneficios individuales/ beneficios sociales.

Estamos en un proceso de rápida transición y es urgente que emerjan estas discusiones de forma pública y didáctica. El costo que tenemos que pagar debe ser asumido con equidad, fraternidad y libertad.

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¿Y qué opina la gente?

La percepción de la ciudadanía frente al cambio climático es clara:  identifican la amenaza.  Es verdad que con mayor intensidad en los países periféricos y eso es preocupante.

El tema ha ganado posición en la agenda política pero aún está divorciado de la verdadera discusión:  el modelo  de generación y consumo energético y la forma de vida de la sociedad moderna que exacerba el consumo.  Preocupa que la ciudadanía de los países desarrollados percibe el riesgo de este cambio climático acelerado pero no lo ve como un peligro.  Aún la fe ciega en la tecnología hace que no se le asigne la prioridad que merece un urgente cambio de rumbo.  Aún los intereses dominantes controlan  muchos mecanismos implicados en la manera en que la gente asigna credibilidad a una opinión.

En países periféricos la estrategia debería basarse en privilegiar acciones de adaptación.  Y debe considerarse que estas acciones son transversales a todos los sectores: infraestructuras, educación, salud, etc.

El tiempo juega en contra.

 

Agricultura climáticamente inteligente

La FAO está promoviendo una forma de hacer agricultura que incorpore el clima y su variabilidad como variable constitutiva del sistema. El planteamiento no es nuevo. Lo nuevo es la urgencia que impone el contexto de cambio climático y sus costos. Este enfoque busca: 1) incrementar de forma sostenible la productividad y los ingresos agrícolas; 2)adaptar y desarrollar resiliencia al cambio climático; 3) reducir y/o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero donde sea posible.

Proyecto ejecutado por Corpoica y financiado por el Fondo Adpatación
Proyecto ejecutado por Corpoica y financiado por el Fondo Adpatación.

En Colombia, Corpoica, está llevando a cabo un proyecto denominado Modelos de adaptación y prevención agroclimática (MAPA) que está «aterrizando este enfoque» a la realidad productiva de detarminados sistemas de cultivo en una gran diversidad de regiones con variadas y complejas características territoriales.

La expresión «aterrizar» hace referencia a la necesidad de comprender, incorporar y traducir en nuevas prácticas lo que se hace convencionalmente, incluso desde la perspectiva de las buenas prácticas agrícolas.  Por ejemplo:  ¿Es posible relacionar las etapas del cultivo a las predicciones meteorológicas en una parcela de cultivo, de forma que se puedan implantar opciones tecnológicas que disminuyan el riego a excesos o déficit de agua en el suelo?  ¿Es posible hacer esto en el marco de la agricultura familiar?

La posibilidad real de hacerlo puede ser difundida por los servicios locales de asistencia técnica pero obviamente esto requiere de unos servicios cuyos miembros hayan incorporado este enfoque en su lógica de actuación y sus actividades cotidianas, de forma que su consejo técnico esté mediado por la comprensión del clima y la gestión que se puede hacer de esta comprensión en la práctica agrícola.

La estrategia que el proyecto está siguiendo para generar esta capacidad local es novedoso:  De un lado, busca que en las regiones los asistentes técnicos trabajen en red; de otra parte, quiere que en el marco de esa red funcional, los asistentes técnicos adquieran hábitos de comunidad de práctica que los haga sujetos activos de la adaptación de la agricultura al cambio climático.

 

 

 

La Coalición de la Voluntad

El sistema social planetario ha hecho crisis. Crisis climática, crisis política, crisis económica. Las medidas para superar estas crisis se van solapando y los políticos, en su gran mayoría, solo balbucean recetas ya probadas y medidas interesadas. El retorno a un «paraíso ya vivido» que en realidad jamás ha existido: » Para que volvamos a crecer económicamente …»

Ante los desafíos planetarios de estos días hay alternativas filosóficas y tecnológicas ancladas en la idea de las sociedades y los códigos abiertos que vale la pena explorar. Las reglas del trabajo colaborativo son tremendamente progresistas porque consiguen mejorar el sistema desde la libertad de cada miembro aumentando la independencia de todo el sistema.

«La gente busca vínculos no transacciones» (Kevin Roberts)

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Antártida

Saber que hay burbujas de aire en trozos de hielo que se formaron a partir de nieve que cayó hace mucho y por eso está a grandes profundidades, permite acometer la fascinante aventura de comprender hoy cómo fue la atmósfera hace más de 100000 años. El equipo de Kendrick Taylor del Desert Research Institute nos muestra cómo ha cambiado el clima y la atmósfera.

Échale un vistazo a esta galería fotografía (pincha en la foto)

Sociedad «post-oil»

Imaginemos que los líderes reunidos en Copenhagen se toman el concepto de sostenibilidad de forma radical y valiente planteando no solo la disminución de la emisión de gases, en particular CO2, sino la transformación del modelo energético y de sociedad de consumo.

Imaginemos que se acepta el modelo «Keep the oil in the soil» tal y como ha sido planteado por varias organizaciones ambientalistas, de manera que no solo se busca reducir la emisión de gases fruto de la quema del combustibles, sino que se persigue activamente disminuir la exploración de hidrocarburos en zonas de alto valor ecológico a cambio de su conservación con el fin de restaurar la homeostásis planetaria.

Al día siguiente de la ratificación de estos compromisos empezaríamos a vivir en la ERA POST-OIL, pero surgirían interesantes y atractivos problemas de cambio tecnológico.

Pensemos que casi la totalidad de las actividades de nuestra sociedad contemporánea dependen directa o indirectamente del petróleo; una sustancia que se usa no tan sólo para generar energía – que utilizamos mayoritariamente en el transporte-, sino que también se utiliza para la producción de alimentos (fertilizantes, pesticidas…) ropa, tintes, plásticos, barnices, jabones, cremas…

El petróleo ha modelado en menos de un siglo la sociedad y las ciudades tal y como las conocemos hoy en día, con todos sus adelantos y crecimiento, pero a la vez con todas sus carencias y sobre todo con las consecuencias derivadas: sobre-explotación del planeta, contaminación, cambio climático…

Nuestras ciudades actuales han crecido se han diseñado y se organizan a partir de patrones de funcionamiento basados en el uso y la disponibilidad del petróleo barato pero sabemos que esto debe cambiar en los próximos años.

¿Porqué no empezar hoy a pensar y planificar nuestras ciudades más allá del petróleo?

Blog Action day

Hoy es el Blog action day y esta breve nota es mi contribución.  El tema en esta ocasión es el cambio climático.

Una reflexión: La crisis socio-ambiental debida al cambio climático provocado, en gran medida, por un modelo extractivo voraz es la evidencia del fracaso de esta forma de civilización. La democracia es un concepto secuestrado por unos responsables políticos que en realidad son funcionarios a las órdenes de un selecto y minoritario grupo de accionistas. Es obsceno que hoy haya 1 020 millones de personas que  pasan hambre cada día, y que la denominada crisis financiera mundial se solvente con el patrimonio de miles en aras de preservar y aumentar la riqueza de esos pocos accionistas.

Solo el tejido que se vaya formando por las acciones que vinculen a las personas con el propósito de influir en que las decisiones políticas estén orientadas al bien común podrá ir liberando a este mundo y construyendo una nueva civilización de ciudadanos.