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¿Se puede hacer algo?

Sí. “Impuestos sobre transacciones financieras para un mundo más justo: aquí y ahora.”

Invitación

Democracia

Apropiado para el fin de semana. Invito a escuchar y disfrutar a Cohen.

Sin vergüenza

Hace algunas semanas, cuando estalló el escándalo de Wikileaks, el profesor Manuel Castells publicó en su habitual columna de opinión del periódico La Vanguardia una serie de reflexiones al respecto que me parecen muy acertadas porque van directo al meollo del asunto.  Nos recuerdan que los mecanismos de control de las “democracias modernas”están conformados por “guardianes de la libertad” (a la manera en que lo estudia Chomsky) armados de “información”.

Invito a leerlas:

El poder político, económico y mediático entienden que se les está escapando un arma fundamental para el control social: la manipulación de la información. Por eso el objetivo de neutralizar a Wikileaks se convertirá en una obsesión sin tregua.*

Tenía que ocurrir. Los gobiernos llevaban tiempo preocupados con su pérdida de control de la información en el mundo de Internet. Ya les molestaba la libertad de prensa. Pero habían aprendido a convivir con los medios tradicionales. En cambio, el ciberespacio, poblado de fuentes autónomas de información, es una amenaza decisiva a esa capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación. Si no sabemos lo que pasa, aunque nos lo temamos, los gobernantes tienen las manos libres para robar y amnistiarse mutuamente como en Francia o Italia o para masacrar a miles de civiles y dejar curso a la tortura como EE. UU. en Iraq y Afganistán. De ahí la alarma de las élites políticas y mediáticas ante la publicación de centenares de miles de documentos originales incriminatorios para los poderes fácticos en EE. UU. y en otros muchos países por Wikileaks. Se trata de un medio de comunicación por internet, creado en el 2007, publicado por una fundación sin ánimo de lucro legalmente registrada en Alemania pero que opera desde Suecia. Cuenta con 5 empleados permanentes, unos 800 colaboradores ocasionales y cientos de voluntarios repartidos por todo el mundo: periodistas, informáticos, ingenieros y abogados, muchos abogados para preparar su defensa contra lo que sabían que se les venía encima.
Su presupuesto anual es de unos 300 millones de euros, producto de donaciones, cada vez más confidenciales, aunque algunas son de fuentes como Associated Press. Se inició por parte de disidentes chinos con apoyos en empresas de internet de Taiwán, pero poco a poco recibió el impulso de activistas de internet y defensores de la comunicación libre unidos en una misma causa global: obtener y difundir la información más secreta que gobiernos, corporaciones y, a veces, medios de comunicación ocultan a los ciudadanos. La mayor parte de la información la reciben, generalmente por internet, mediante el uso de mensajes encriptados con una avanzadísima tecnología de encriptación cuyo uso facilitan a quienes les quieren enviar la información siguiendo sus consejos, o sea, desde cibercafés o puntos calientes de wi-fi, lo más lejos posible de sus lugares habituales. Aconsejan no escribir a ninguna dirección que tenga la palabra wiki, sino utilizar otras que facilitan regularmente (tal como http// destiny. mooo. com). A pesar del asedio que han recibido desde su origen, han ido denunciando corrupción, abusos, tortura y matanzas en todo el mundo, desde el presidente de Kenia hasta el lavado de dinero en Suiza o a las atrocidades en las guerras de EE. UU. Han recibido numerosos premios internacionales de reconocimiento a su labor, incluyendo los de The Economist y de Amnistía Internacional. Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad el que preocupa en las alturas. Porque la línea de defensa contra las webs autónomas en internet es negarles credibilidad. Pero los 70.000 documentos publicados en julio sobre la guerra de Afganistán o los 400.000 sobre Iraq difundidos ahora son documentos originales, la mayoría procedentes de soldados estadounidenses o de informes militares confidenciales. En algunos casos, filtrados por soldados y agentes de seguridad estadounidenses, tres de los cuales están en la cárcel. Wikileaks tiene un sistema de verificación que incluye el envío de reporteros suyos a Iraq, donde entrevistan a supervivientes y consultan archivos. De hecho, los ataques contra Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión, so pretexto de que ponen en peligro la seguridad de las tropas y ciudadanos. La respuesta de Wikileaks: se borran los nombres y otras señas de identificación y se difunden documentos sobre hechos pasados, de modo que es improbable que puedan peligrar operaciones actuales. Aun así, Hillary Clinton ha condenado la publicación sin comentar la ocultación de miles de muertos civiles y las prácticas de tortura que revelan los documentos. Al menos, Nick Clegg, el viceprimer ministro británico, ha censurado el método pero ha pedido una investigación sobre los hechos.
Pero lo más extraordinario es que algunos medios de comunicación están colaborando con el ataque que los servicios de inteligencia han lanzado contra Julian Assange, director de Wikileaks. Incluso un comentario editorial de Fox News aboga por su asesinato. Y sin ir tan lejos, John Burns, en The New York Times, intenta mezclarlo todo en una niebla respecto al personaje de Assange. Es irónico que lo haga este periodista buen colega de Judy Miller, la reportera de The Times que informó, consciente de que era mentira, del descubrimiento de armas de destrucción masiva (véase la película La zona verde).
Esa es la más vieja táctica mediática: para que se olviden del mensaje: atacar al mensajero. Eso hizo Nixon en 1971 con Daniel Ellsberg, el que publicó los famosos papeles del Pentágono que expusieron los crímenes en Vietnam y cambiaron la opinión pública sobre la guerra. Por eso Ellsberg aparece en conferencias de prensa junto con Assange. Personaje de novela, el australiano Assange pasó buena parte de sus 39 años cambiando de lugar desde niño y, usando sus dotes matemáticas, haciendo activismo hacker para causas políticas y de denuncia. Ahora más que nunca está en semiclandestinidad, moviéndose de un país a otro, viviendo en aeropuertos y evitando países donde se buscan pretextos para detenerlo. Por eso surgió en Suecia, donde se encuentra más libre, una querella por violación que luego fue desestimada por la juez (relean el principio de la novela de Stieg Larsson y verán una extraña coincidencia). Y es que es el Partido Pirata de Suecia (10% de votos en las elecciones europeas) el que está protegiendo a Wikileaks, dejándoles su servidor central encerrado en un búnker bajo tierra a prueba de toda interferencia.
El drama no ha hecho más que empezar. Una organización de comunicación libre, basada en el trabajo voluntario de periodistas y tecnólogos, como depositaria y transmisora de quienes quieren revelar anónimamente los secretos de un mundo podrido, enfrentada a aquellos que no se avergüenzan de las atrocidades que cometen pero sí se alarman de que sus fechorías sean conocidas por quienes los elegimos y les pagamos. Continuará.

* Fuente: La Vanguardia, 20 octubre 2010

Huevos y democracia

En el blog de DEMOCRACY NOW escrito por su directora Amy Goodman aparece el artículo que transcribo a continuación.  Lo hago porque señala uno de los aspectos más preocupantes sobre los riesgos del modelo económico dominante, cuando muy pocas manos y cabezas son las responsables de llevar a cabo funciones estratégicas para miles de millones. Este modelo también acentúa el riesgo tecnológico y fortalece la peligrosa creencia en el determinismo tecnológico.

¿En qué se relacionan 500 millones de huevos y la democracia? El masivo retiro del mercado de huevos infectados con salmonelosis, el retiro más grande en la historia de Estados Unidos, nos permite ver el poder que las grandes corporaciones tienen, no sólo sobre nuestra salud, sino también sobre nuestro gobierno.

Aunque son muchas las marcas que han sido retiradas del mercado, todas pueden rastrearse hasta llegar a sólo dos granjas de producción de huevos. Cada vez más, la provisión de alimentos está en manos de compañías cada vez más grandes que ejercen un enorme poder sobre nuestro proceso político. Así como pasa con la industria alimenticia, sucede también con las petroleras y los bancos: corporaciones gigantescas (algunas con presupuestos más grandes que el de la mayoría de los países) están controlando nuestra salud, nuestro medio ambiente, nuestra economía y, cada vez más, nuestras elecciones.

El brote de salmonelosis es sólo el más reciente de una serie de episodios que muestra a una industria alimenticia desenfrenada. Patty Lovera, subdirectora del grupo por la seguridad alimentaria Food & Water Watch, me dijo: “Históricamente, siempre ha habido resistencia por parte de la industria a todo tipo de norma de seguridad alimentaria, ya sea dictada por el Congreso o por otros organismos gubernamentales. Existen grandes asociaciones comerciales para cada sector proveedor de nuestros alimentos, desde los grandes productores agroindustriales hasta las tiendas de comestibles.”

Los huevos contaminados con salmonelosis provenían de sólo dos granjas factoría, Hillandale Farms y Wright County Egg, ambas de Iowa. Detrás de este brote está el emporio del huevo de Austin “Jack” DeCoster. DeCoster es propietario de Wright County Egg y también de Quality Egg, proveedora de pollos y de alimentos para pollos de las dos granjas de Iowa. Patty Lovera afirma que: “DeCoster es un nombre que se escucha mucho cuando uno empieza a hablar con conocedores de la industria del huevo o con personas que provienen de los estados de Iowa, Ohio o de los otros estados en que DeCoster opera. Por eso creemos que DeCoster es el claro ejemplo de lo que sucede cuando tenemos este tipo de concentración y producción a gran escala. No se trata sólo de seguridad alimentaria o sólo de daño ambiental o del trato que reciben los trabajadores. Cuando estamos frente a este tipo de producción masiva, responsable de tantos de nuestros alimentos, se trata de un paquete completo de efectos colaterales negativos.”

La agencia de noticias Associated Press brindó un resumen de las violaciones a las normas sanitarias, de seguridad y laborales presentes en las operaciones de DeCoster con huevos y cerdos en varios estados. En 1997, la empresa DeCoster Egg Farms acordó pagar una multa de dos millones de dólares luego de que el entonces Ministro de Trabajo Robert Reich calificara su granja de “tan peligrosa y opresora como cualquier empresa maquiladora.” En 2002 la compañía de DeCoster pagó un millón y medio de dólares para llegar a un acuerdo en referencia a una demanda legal presentada por la Comisión Federal de Igualdad de Oportunidades Laborales en representación de mujeres mexicanas que informaron haber sido sometidas a acoso sexual, incluso violación, abusos y represalias por parte de sus supervisores. Este verano, otra compañía vinculada a DeCoster pagó ciento veinticinco mil dólares al Estado de Maine por acusaciones de trato cruel a los animales.

A pesar de todo esto, DeCoster ha prosperado en el negocio de huevos y cerdos, lo que lo pone a la altura de otras grandes corporaciones, como BP y los grandes bancos. El derrame de petróleo de BP, el más grande en la historia de este país, estuvo precedido por una larga lista de hechos criminales y graves violaciones de las normas que datan de varios años, una de las más conocidas: la gran explosión de la refinería de la ciudad de Texas que se cobró la vida de quince personas en el año 2005. Si BP fuera una persona, habría ido a prisión hace mucho tiempo.

La industria financiera es otra delincuente crónica. Poco tiempo después del mayor desastre financiero mundial desde la Gran Depresión, bancos como Goldman Sachs, llenos de dinero tras el masivo rescate financiero gubernamental, interfirieron en el proceso legislativo que intentaba controlarlos.

El resultado: un nuevo y ampliamente ineficaz organismo gubernamental de protección del consumidor, además de una implacable oposición a la designación, para la dirección de este organismo, de la defensora de los derechos del consumidor Elizabeth Warren, quien supervisaría a los bancos tanto como el nuevo organismo se lo permitiera. Este es el motivo por el cual se oponen a su designación los banqueros, entre ellos, Timothy Geithner y Larry Summers, a quienes el Presidente Obama nombró como Secretario del Tesoro y Asesor Económico, respectivamente.

Se permite a las corporaciones internacionales operar prácticamente sin supervisión ni regulación. Se permite que el dinero de las grandes empresas ejerza influencia sobre las elecciones, y por ende, sobre la conducta de nuestros representantes. Luego de la decisión de la Corte Suprema en el caso presentado por el grupo de derecha Citizens United, que permitirá donaciones corporativas ilimitadas a las campañas, el problema va de mal en peor. Para ser elegidos y mantenerse en el poder, los políticos deberán satisfacer más y más a sus donantes empresariales. Se podría decir que el zorro vigila al gallinero (y a los huevos podridos que hay en él). Sin embargo, hay esperanza. Existe un creciente movimiento para reformar la constitución de Estados Unidos, para quitar a las corporaciones el estatus legal de “persona jurídica”, concepto por el cual las corporaciones tienen los mismos derechos que las personas normales.

Esto haría que las corporaciones estuvieran sujetas a la misma supervisión que existió durante los primeros cien años de la historia de Estados Unidos. Pero para que las personas sean las únicas con derecho a la participación política será necesario un verdadero movimiento de base, dado que el Congreso y el gobierno de Obama parecen no ser capaces de implementar ni siquiera los cambios más básicos. Como dice el refrán: “si quieres hacer una tortilla, tienes que romper algunos huevos”.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

FUENTE: © 2010 Amy Goodman, fotografía FLICKR por The Field Museum Library

Soledad en Lanzarote

Adiós Saramago …

Democracia tecnológica

Un aspecto relevante en ciencia y tecnología es la forma en que se priorizan las decisiones de inversión en el desarrollo de determinadas áreas frente a otras.

Una iniciativa impulsada por la FECYT trata de sacar a la calle, a los ciudadanos, las decisiones sobre cuál debe ser la agenda en ciencia y tecnología para los siguientes años.  Un grupo de expertos ha seleccionado 14 temas para que los ciudadanos elijan, de manera que los máximos representantes de ciencia e innovación en Europa sepan qué retos son los que la “calle” considera prioritarios teniendo como horizonte el 2030.

Esta Agenda Ciudadana de Ciencia e Innovación es una iniciativa que busca promover la apropiación de una cultura científica y tecnológica.  Sin embargo, puede ser el embrión de procesos participativos  que permitan mejorar los mecanismos de toma de decisiones, de forma que se consolide una democracia tecnológica que permita fijar los intereses de la agenda y de la inversión en temas de investigación y desarrollo científico-técnico teniendo en cuenta el interés de la mayoría y no necesariamente de los más poderosos ciudadanos.

Los 14 temas que los expertos han propuesto son:

  1. Innovar en una alimentación saludable
  2. Almacenar la electricidad de forma más eficiente
  3. Vencer las barreras lingüísticas gracias a la tecnología
  4. Tecnologías para ayudar a las personas mayores
  5. Innovar en los sistemas de protección social públicos
  6. Tratamientos médicos personalizados gracias a la genética
  7. Ciudades más cómodas, accesibles y ecológicas
  8. Reducir el consumo de materias primas
  9. Una agricultura menos agresiva con el medio ambiente
  10. Entender cómo funciona el cerebro para mejorar nuestras vidas
  11. Aprovechar las TIC e Internet en beneficio de la educación
  12. Órganos artificiales para reemplazar órganos dañados
  13. Unificar todas las teorías de la física
  14. Robots que faciliten nuestras vidas

¿Salario máximo?

Las convocatorias en contra de la pobreza tienen mucha acogida.  Es normal.  Luchar contra la pobreza, la enfermedad, la guerra, la violencia, es algo, que en principio todo ser humano desea de forma innata.

Ahora bien, ¿qué pasaría si la convocatoria se hiciera en contra de la acumulación de la riqueza? ¿No es acaso un buen mecanismo para mejorar la calidad de la democracia y por tanto ir ganándole terreno a la pobreza?

El  artículo titulado Salario mínimo, salario máximo de Vicenç Navarro es esclarecedor.  Reproduzco a continuación el primer párrafo.

“Como consecuencia del desarrollo de las políticas públicas liberales realizadas desde fínales de la década de los años setenta (iniciadas por los gobiernos Thatcher en Gran Bretaña y por el Presidente Ronald Reagan en EEUU, y extendidas más tardes a la mayoría de países de la OCDE) hemos visto una espectacular concentración de las rentas en los sectores más pudientes de cada sociedad, produciéndose una enorme polarización de las rentas entre los ricos y todos los demás. Así, en EEUU, en el año 1974, el 1% más rico de la población (que ingresaba como promedio 380.000 dólares al año), pasó a ingresar, en el año 2007, 1.4 millones de dólares (después de descontar la inflación). Para el 90% de la población restante el crecimiento de la renta individual, sin embargo, fue minúscula. La diferencia entre lo que ingresaba en 1974 y en 2007 fue sólo de 47 dólares al año. Es más, mientras la renta  del 1% de la población (top income) era 12 veces el promedio del 90% restante en 1974, en el 2007 pasó a ser 42 veces mayor (datos del informe “Reversing The Great Tax Shift” del Institute for Policy Studies. April 2009). Este 1% de la población que goza de mayor renta son los miembros de lo que en EEUU se llama la Corporate Class, término que se utiliza en lugar de la expresión más europea de “burguesía”. Pero lo que es todavía más llamativo es que el 10% con mayores ingresos de este 1% (es decir, los supericos) han visto crecer sus ingresos a niveles astronómicos, llegando a ser sus rentas 500 veces superiores al promedio de renta del 90% restante de la población. (…)”

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