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Muros

(Del lat. murus).

1. m. Pared o tapia.

2. m. muralla.

3.obra defensiva que rodea una plaza fuerte o protege un territorio.

¿De qué nos protegen? ¿A quienes protegemos?

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La Revolte des Idées

La revolución de las ideas es ahora más necesaria que ayer. Pequeñas transformaciones locales que se convierten en grandes revoluciones globales.

Vodpod videos no longer available.

Otro ejemplo interesante de animación “Stop motion”

Sigue el río y encontrarás el mar

El siguiente artículo de Gervasio Sánchez para Soitu, muestra que el impedimento más grande para el desarrollo de las regiones y los países está en la falta de coherencia de las políticas económicas respecto a la tan cacareada política exterior de cooperación… el caso de Somalia hoy es sintomático de lo que ha ocurrido en otras regiones y de lo que posiblemente seguirá ocurriendo en más latitudes, a menos de que se conciencie, cada vez más, a los ciudadanos sobre lo que hacen sus representantes en la esfera de la política exterior y que afecta a todos y cada uno de los habitantes de este planeta.

Somalia, el Estado interruptus

No sufre una guerra étnica porque sólo hay una etnia. No se trata de una guerra religiosa porque sólo existe una religión aunque, como siempre, interpretada de forma variopinta. Puede que sea una guerra entre clanes, subclanes o señores de la guerra. O todo a la vez.

Vemos combatientes con armas modernas que luchan por los esqueletos de las casas. Y sentimos miedo porque los piratas secuestran nuestros pesqueros, nuestros petroleros y se atreven con nuestros transatlánticos de recreo.

Decidimos intervenir con 14 años de retraso después de promocionar el olvido en todos los foros internacionales. La receta no es ocurrente. Mandar dinero para afianzar el poder de una milicia islámica enfrentada al resto y que apenas controla la capital y sus suburbios no es una gran idea. Se parece a lo que se hizo en Afganistán en los 80 y después de septiembre de 2001.

Ya hemos encontrado nuestro Karzai somalí: se llama Sharif Ahmed, es jefe de un Estado inexistente, hasta hace poco el jefe radical de una milicia islámica y llegó tarde a la reunión de donantes porque levantó sospechas en el control de pasaportes a su entrada en Bélgica.

Vamos a subvencionar a los que aplican la sharia. No nos importa pisar nuestros principios morales si conseguimos calmar las aguas turbulentas pobladas de piratas modernos. La paz de los océanos es más importante que la ética.

Hace 30 años Somalia y su dictador Siad Barre era ‘nuestro hijo de puta’ en el cuerno de África. Había que evitar el expansionismo soviético en África y todas las armas del mundo llegaban a Somalia. Para armar durante décadas a generaciones de combatientes desesperados. Más armas que personas. Una copia de lo que estaba pasando entonces en Afganistán. Los fracasos se parecen mucho en política.

Somalia es una perla informativa que da grandes titulares de cuando en cuando. Sus hambrunas fueron primera plana gracias a la valiente labor de algunos periodistas y trabajadores humanitarios.

El desembarco estadounidense de diciembre de 1992, la llamada operación ‘Devolver la Esperanza’, se convirtió en un vergonzoso circo mediático al principio y en un sonado fiasco al final, en marzo de 1995, cuando los últimos soldados del imperio abandonaron el país con el rabo entre las piernas después de sufrir alguna paliza bélica en las calles de la capital Mogadiscio.

El silencio se instaló sobre su territorio y su población fue abandonada a su suerte. Las cifras causaban pavor: 6,2 millones de habitantes de los 8,8 que vivían en el Estado interruptus sufrían desnutrición. La inseguridad obligaba a los trabajadores humanitarios a llevar escolta permanente en sus vehículos y a sufrir ataques regulares. Costaba más la escolta armada que protegía los convoys humanitarios que la carga que llevaban.

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Cuando volvió a convertirse en la perla informativa gracias a la película ‘Black Hawk derribado’ en 2002, ya había tres Somalias, o lo que es lo mismo, un país tan fraccionado que jamás será el mismo.

Disculpen, se me olvidaba: en los 90 se desvelaron las atrocidades cometidas por los cascos azules italianos y canadienses contra la población civil. Hubo un rebrote periodístico en busca de testimonios exclusivos que muchas veces eran simples montajes orquestados por los somalíes más listos. Los fracasos periodísticos también se parecen.

Como en Afganistán ahora, se quiere solucionar los problemas pendientes con un puñado de dólares. Desde que Siad Barre fue expulsado del poder tras ocuparlo durante 22 años, ha habido una quincena de gobiernos en Somalia o lo que queda de ella. Y todo ha ido de mal en peor.

Se necesitarían años para desmilitarizar el país y crear unas fuerzas de seguridad lo suficientemente preparadas para combatir a los señores de la guerra. ¿A quién le puede interesar la pacificación cuando la industria del secuestro y la piratería permiten suculentos negocios a los hombres más poderosos del país? Demasiadas personas viviendo de las plusvalías de un negocio. Sin escrúpulos, pero redondo.

En septiembre de 2008 la revista ‘Mundo Negro‘ publicaba un reportaje titulado ‘Ambiciones globales con olor a petróleo’ donde se decía que Somalia es rica en petróleo, gas natural y uranio y se recordaba que el diario ‘Los Angeles Times’, en enero de 1993, ya aseguraba que dos tercios del territorio somalí habían sido asignados durante el Gobierno de Barre a cuatro gigantes petroleras estadounidenses entre las que destacaba Amoco y Chevron. Las conexiones petroleras también alcanzan a empresas británicas, canadienses y sudafricanas.

Somalia, otra víctima de la maldición de los recursos, como dice la revista especializada en el mundo africano.

La respuesta es el trabajo decente

trabajo-decenteLa Organización Internacional del Trabajo acaba de publicar un excelente informe The Finance and Economic Crisis: A Decent ­­­­­­­­­­Work Response.

El trabajo decente es uno de los mejores instrumentos para alcanzar los estándares de desarrollo y una mayor calidad democrática.  Sin embargo, durante los años de euforia que precedieron a la actual situación de recesión económica mundial, el salario de los trabajadores fue perdiendo capacidad adquisitiva y sus jornadas aumentando.  Un ejemplo de esto es que el salario hora de los trabajadores de la manufactura (los mejor pagados y que se convierten en el punto de referencia para el nivel salarial de un país) ha ido descendiendo en la mayoría de los países de la  OECD.

En estos momentos, la crisis tiene sobretodo la cara del desempleo. El estímulo a la economía hasta ahora ha ido dirigido a los que se beneficiaron de la situación anterior (estimular la banca… ¡vaya paradoja!) y apenas ha llegado al universo laboral.

El informe va de la mano y debe entenderse en el contexto de la Declaración de la OIT sobre Justicia Social para una globalización equitativa.

Ahora más que nunca es cuando el trabajo decente adquiere una mayor importancia si se quiere superar este momento de crisis para avanzar siguiendo una trayectoria de progreso.

El trabajo decente tiene muchas aristas y debe ser entendido desde un enfoque holístico e integral para que sea el centro de gravedad de las políticas económicas.  Estimular la economía es inseparable de la noción de trabajo, están interrelacionadas y se refuerzan mutuamente.

Asimismo,  no se pueden separar los Objetivos de desarrollo del milenio de la idea de trabajo decente, comercio justo y finanzas transparentes.

Hambre y política

g20-leadersMientras la “política de verdad” se toma fotos en el marco de vacuas declaraciones grandilocuentes, me gustaría llamar la atención sobre la distancia que hay entre los objetivos y valores que orientan la nueva-vieja arquitectura financiera mundial y lo siguiente.

Es intolerable que:

  • Todos los años más de 6 millones de niños sigan muriendo de enfermedades relacionadas con el hambre antes de cumplir los 5 años.
  • Que haya en el mundo aproximadamente 963 millones de personas desnutridas.
  • Y que, si bien ha disminuido la prevalencia del hambre, el número absoluto de personas desnutridas haya ido en aumento en los últimos años, cuando el planeta, según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, podría producir alimentos suficientes para 12.000 millones de personas, es decir, el doble de la población mundial actual.

Sabemos y no hay duda de que hay un efecto negativo para el ejercicio pleno del derecho a una alimentación adecuada del poder adquisitivo insuficiente y el aumento de la volatilidad de los precios de los productos básicos agrícolas en los mercados internacionales, particularmente para la población de los países en desarrollo y para los países importadores netos de productos alimenticios.

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No se están cumpliendo las promesas hechas en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, celebrada en 1996, de reducir a la mitad el número de personas desnutridas.

¡¡¡ Hay que reclamarle esto a los políticos de la foto!!!

La paz y los recursos naturales

Los procesos de paz en zonas de guerra, cuando el componente del control sobre los recursos naturales está  asociado al conflicto, tienen más probabilidad de fracasar en los primeros cinco años. La maldición de los territorios con  recursos naturales valiosos ha sido un hecho determinante en el conflicto interior en escenarios terribles de la guerra tales como la república democrática del Congo y de Liberia.

De otro lado, el cambio climático y el crecimiento de la población demandando cada vez más recursos naturales, tales como agua y tierra de cultivo, aumentarán la presión ambiental generando tensiones sociales que puden hacer que estalle fácilmente un conflicto armado.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha publicado un informe titulado: From Conflict to Peacebuilding – the Role of Natural Resources and the Environment en el que analiza esta problemática.

Los puntos centrales del informe son:

1. Desarrollar capacidades en el marco del sistema de las Naciones Unidas para que puedan crear un mecanismo de alertas tempranas que permita realizar acciones en los países vulnerables a los conflictos por el control de sus recursos naturales.  Al mismo tiempo mejorar las capacidades para alcanzar una mejor gobernanza de los recursos naturales debería ser visto como un mecanismo eficaz para la prevención de conflictos.

2. Mejorar la vigilancia y protección de los recursos naturales durante los conflictos: La comunidad internacional necesita incrementar la vigilancia de los recursos naturales valiosos en el comercio internacional en orden a minimizar el potencial de estos recursos para financiar conflictos.  Se requieren nuevos y mejores sistemas legales internacionales para la protección ambiental y de estos recursos durante los conflictos armados.

3. Inlcuir los recursos naturales como parte de las estrategias para el mantenimiento de la paz.  Durante los procesos de paz este tema debe ser tratado por las partes implicadas con suficiente información para que puedan tomar decisiones convenientes que sean mantenidas una vez se logren los acuerdos.  También se debe contemplar en el manejo postconflicto el tema de la gestión del medioambiente y los recursos naturales para que se fortalezca su gobernanza y se construya una paz sólida y duradera.

4. Una vez se ha alcanzado la paz, permitir una gestión de los recursos naturales en las zonas de postconflicto, que les ayude a fortalcer su economía y a desarrollar las instituciones con miras a fotalecer su ciudadanía.  Para esto se debe contar con el compromiso de la comunidad internacional y de las organizaciones internacionales de comercio para que se establezca un comercio justo que redunde en el fortalecimiento.

Fuente: Eldis, UNEP.

Aliento

performanceMientras observo con ilusión las fotografías del album sobre una performance que hizo un amigo y su familia en la que recoge el aliento de todos sus miembros en el mismo globo, a manera de reflexión de fin de año acerca de “la familia, la vida, la negentropía, el esfuerzo de grupo y la esperanza en un futuro para la humanidad, la biodiversidad y el planeta”, pienso con dolor en lo que sigue pasando en estos momentos en GAZA: ¡cuánto dolor! ¡cuánta injusticia!

Necesitamos un nuevo ALIENTO VITAL.  Las acciones y reacciones de los responsables políticos actuales son tibias, insuficientes, vagas, contradictorias, mediocres.  Me pregunto si nosotros, los ciudadanos, podremos cambiarlos.  Supongo que las claves están en la imaginación, la cultura y el arte … ojalá la politica se alimentara de ellas.