Archivo de la etiqueta: miscelaneos

Felicitar

Hoy he recibido diferentes maneras de felicitar estas navidades.  En común tienen el llamado a despertar la conciencia de aquello que nos une.  Esos sentimientos y acciones que nos vinculan y nos hacen parte de eso que llamamos la humanidad:

Ríe
Ama
Sonríe
Relájate
Perdona
Pide ayuda
Sal a correr
Haz un favor
Delega tareas
Expresa lo tuyo
Rompe la rutina
Apoya al necesitado
Termina un proyecto deseado
Pinta un cuadro Sonríe a tus hijos
Permítete brillar Mira fotos viejas
Lee un buen libro Canta en la ducha
Sé niño otra vez Escucha la naturaleza
Escucha a un amigo Acepta un cumplido
Ayuda a un anciano Cumple tus promesas
Trátate como un amigo Ama a los animales
Haz un álbum familiar Daté un baño prolongado
Por hoy no te preocupes Deja que alguien te ayude
Muestra tu felicidad Comenta una entrada en un blog
Mira una flor con atención Pierde un poco de tiempo
Apaga el televisor y habla Escucha tu música preferida
Aprende aquello que siempre deseaste
Llama a tus amigos por teléfono
Haz un pequeño cambio en tu vida
Haz una lista de cosas que haces bien Disfruta la soledad, escucha el silencio
Cierra los ojos e imagina el mar Haz que alguien se sienta bien
Di a las personas amadas cuánto las quieres
Da un nombre a una estrella
Sabes que no estás solo
Piensa en lo que tienes
Planifica un viaje
Respira hondo
Hazte un regalo
Cultiva la amistad
Enamórate cada día
Medita

Sin olvidar a los que sufren y no pueden estar con sus seres queridos:

vineta-navidad

Anuncios

“Feelings”

Como un suave relámpago,

como sonreír entre la luz.

Madeja de claro fuego,

oro vivo, pájaro de nieve,

tú te vas siempre, dejas

dorado el aire, ríes,

huyes siempre veloz.

Gira el mundo y nosotros

esperamos la muerte.

Y la belleza azul

cruza lejos, se va.

Criatura de luz

fugitiva: un instante

baja a mi rostro, pon

en mis labios tu cuerpo.

de Sublevación inmóvil

(Antonio Gamoneda, Sílabas negras)

Recomendado

Un excelente programa de TV

(se puede ver por internet)

Springsteen – Concierto en Philly

Versión acústica de Thunder Road.

Ciencia ficción

LA CIENCIA FICCIÓN DESDE UNA LECTURA DE 2001 ODISEA EN EL ESPACIO

A la manera de Borges pienso que los géneros literarios dependen menos de los textos que del modo en que éstos son leídos.  Hablar sobre la ciencia ficción o la literatura fantástica, es hablar, en cierto modo, de la manera en que los lectores abordan este tipo de textos.

Con 2001 Odisea en el espacio se plasmó una idea a través de dos versiones diferentes. Una audiovisual y otra literaria.  A diferencia de lo que cabría suponer, la versión literaria resulta mucho más detallada y comprensible que la otra.  Los lectores necesitan menos claves para comprender el sentido del texto, pudiendo aproximarse a él como a un libro de aventuras, encontrando con el paso de las páginas las pistas para seguir en la lectura.  En cambio con la película de Kubrick, no se descubren los conceptos que el espectador requiere para entenderla, como diría Woody Allen: sólo me gustó la película cuando una amiga me la explicó y la volví a ver.  Es una obra de un alto contenido abstracto que requiere de una predisposición para captarla, tanto en sus aspectos estéticos, como en su contenido existencial.

Me voy a referir a esto último en las siguientes líneas.  El tiempo es la pregunta fundamental del ser humano desde mi punto de vista. En la ciencia ficción y particularmente en 2001 Odisea en el espacio, la reflexión última es el tiempo.  La última imagen de la película o el hijo de las estrellas en el libro es una metáfora a la condición de imagen de la eternidad que detenta el tiempo.  Ahora bien, el estilo y los argumentos que acompañan estas reflexiones están condimentados por el saber científico-técnico y es ahí donde radica la especificidad de este tipo de manifestaciones culturales.  Obviamente sin la teoría de la evolución de Darwin o la teoría de la relatividad de Einstein o la práctica científica de validación de argumentos a través de la verificación empírica, hubiese sido muy difícil realizar una obra de este estilo.  Ya no somos lo que éramos y las reflexiones sobre el tiempo, encajan ahora las visiones que tenemos de lo que somos a partir de lo que sabemos.

Para que una obra sea de ciencia ficción no basta con que muestre un robot o haga juegos extraños de luces para sugerir propiedades fantásticas de la materia, se debe tener rigor argumental basado en explicaciones plausibles frente a los fenómenos que muestre la obra.  Además debe abordar cuestiones culturales como la relación hombre-máquina, hombre-tiempo, hombre-conocimiento.

En el libro de Clarke se encuentran varias de las características anteriormente expuestas.  Por ejemplo, se presenta el esquema mental básico de argumentación científica bajo el que operan personas con esta formación, cuando escribe: “(…)  – Queda descartado-protestó- . No puede haber criaturas inteligente muy pequeñas; se necesita un mínimo de tamaño cerebral.  Floyd se había dado ya cuenta de que Michaels  y Halvorsen solían sustentar opiniones opuestas aun cuando no pareciese existir una hostilidad o fricción personal entre ellos. Parecían respetarse mutuamente; simplemente, estaban de acuerdo o en desacuerdo.”

También es interesante apreciar cómo el autor piensa que es posible un desarrollo en las ciencias cognitivas que conducirían hacía una revolución educativa en el siglo XX en donde debido a “técnicas de instrucción e información, poseía ya el equivalente a dos o tres carreras … y lo que era más podría recordar el 90% de lo aprendido”.  Desafortunadamente este deseo de Clarke no se ha plasmado y su mirada sobre el sistema educativo está resultando más bien contraria.

Otro elemento a señalar es el limite difuso que se presenta entre la evolución biológica y la evolución electrónica.  Parece que se yuxtaponen cuando se ha alcanzado un punto y determinadas características de los sistemas biológicos como el dolor o el crecimiento pasan a ser también características de los sistemas electrónicos.  Este problema parece recurrente en la mirada preocupada que hacen algunas personas sobre la autonomía de las máquinas y su propio gobierno, asignándoles características de pensamiento y de conciencia idénticas a la de los seres vivos actuales.  Ahí radica su preocupación, pero también su equivocación. El funcionamiento complejo de una red de información con capacidad de replicación basado en el silicio no tiene porque ser igual al funcionamiento neuronal basado en el carbono.  De hecho hoy día no lo es. Por lo tanto, el producto del manejo de la información y las redes que se puedan tejer, con el poder que esto pudiera conllevar, no tienen porque ser similares a las prácticas que empleamos para gobernarnos y el temor que sentimos de nosotros mismos.

Y finalmente Clarke vuelve al mito original, al origen del tiempo. “Estaba moviéndose a través de un nuevo orden de creación, con el cual pocos hombres soñaron siquiera. Más allá de los reinos del mar y la tierra y el aire y el espacio, se hallaba el reino del fuego, del cual él solo había tenido el privilegio de tener un vislumbre.”  Los cinco elementos de múltiples mitos de creación, aparecen nuevamente, re-encauchados en un nuevo mito de creación evolutiva, con otra escala de tiempo, en un mundo de fuego.

Termino retomando la idea del primer párrafo, para señalar que aún la mayoría de los lectores (espectadores) no cuenta con las claves necesarias y suficientes para poder hacer una lectura de ciencia-ficción.  La relación entre la mayoría de los ciudadanos y el desarrollo científico-técnico es casual y está mediada por un mensaje publicitario que privilegia determinados aspectos sobre otros.  Esta ausencia de visibilidad de tantas aristas del tema hace que la ciencia ficción sea un apartado escaso y muchas veces mal entendido incluso por algunos autores cuando la pretenden hacer y caen en cuentos de hadas adornados por mágicos y maternales encuentros.