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Vergüenza colectiva

El cambio cultural va dado porque todos sintamos una terrible vergüenza, una vergüenza colectiva que nos mueva a manifestarnos ante la evidencia de lo inaudito.

Si hay comida para que nadie pase hambre, porqué aún miles de seres humanos mueren de hambre.  Es un problema complejo, dirán.  Es cierto, pero ésto no es argumento razonable para seguir tolerando la situación.

La gran crisis va de la mano de la, cada vez más, costosa alimentación. Síntoma de la degradación del modelo económico y de desarrollo, es la preferencia de  llenar el  tanque de combustible del coche frente al estómago de miles de niños y niñas menores de dos años que sufrirán un daño irreparable el resto de sus vidas.

Hay  que prestar atención a esta situación, avergonzarse y actuar.

Lo que ocurre en Argentina es un ejemplo de lo que acontece a escala planetaria.  Se requiere, además de voluntad, comida y políticas específicas, que la ciudadanía sienta una enorme vergüenza, como lo muestra el artículo de Marcela Valente para IPC que copio a continuación:

ARGENTINA
Desnutrición infantil difícil de roer

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, feb (IPS) – A pesar del sostenido crecimiento económico, las cosechas récord y los masivos planes de asistencia social, en Argentina quedan todavía lugares a donde esa bonanza no llega y la desnutrición afecta a niñas y niños, que en algunos casos ha provocado muertes.

En América latina y el Caribe, el hambre y la desnutrición afectan a 53 millones de personas, casi nueve millones de las cuales son menores de cinco años, según datos de la Organización de las Naciones Unidas.

Argentina no está en el grupo de países donde este fenómeno es más crítico, como Haití, Honduras, Guatemala y Bolivia, pero la cantidad de alimentos que se produce en su territorio alcanza para 10 veces su población de 40 millones de personas.

La economía argentina crece en forma sostenida desde 2003 a un ritmo que va de siete a 10 por ciento, a excepción de 2009 cuando esa expansión se vio afectada por la crisis global nacida el año anterior en Estados Unidos.

También registró en ese lapso cosechas sin precedentes por su volumen de granos y otros cultivos, mientras que los gobiernos centroizquierdistas del ya fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y el actual de su esposa, Cristina Fernández, avanzaron en masivos planes alimentarios y de transferencia de ingresos para los niños, niñas y adolescentes.

¿Qué ocurre entonces que según el Ministerio de Salud hay todavía 750.000 menores de 18 años que tienen problemas de desnutrición?

A poco más de un año de la entrada en vigor de un plan de transferencia de ingresos a menores de 18 años de familias pobres, los expertos debaten sobre los alcances, impactos positivos y limitaciones de esta herramienta.

La llamada Asignación Universal por Hijo (AUH), puesta en vigor en diciembre de 2009, entrega un monto mensual de 220 pesos (55 dólares) por cada menor de 18 años de familias de desocupados, trabajadores precarios y empleadas domésticas, es decir todas aquellas que no tenían acceso a la asignación familiar que les corresponde a los empleados de la economía formal.

El beneficio, que llega a 3,5 millones de niños, exige como contraprestación que los menores estén matriculados en la escuela, que reciban las vacunas obligatorias y que estén inscriptos en el llamado Plan Nacer de control de salud de los más chicos.

Una familia puede recibir hasta cinco veces el monto de la AUH como máximo, y eso suma prácticamente lo mismo que un salario mínimo. Pero el plan no es universal y hay 2,8 millones de menores que no la reciben, por distintos motivos.

En diálogo con IPS, la socióloga Gabriela Agosto, directora de la Asociación Civil Observatorio Social, sostuvo que la AUH “es un incentivo para la educación y la salud, pero no modifica sustancialmente el acceso a los alimentos”.

“La asignación genera una transferencia de ingresos, pero por sí sola no corrige un déficit clave como es el de la desnutrición infantil, porque la pobreza crónica no se revierte solo con esto, se necesitan políticas focalizadas”, señaló.

Agosto aludió así a los casos de desnutrición grave e incluso de muerte en menores indígenas de provincias del noroeste y del noreste del país, como ocurre periódicamente en Salta, Formosa, Chaco o Misiones entre otras.

La socióloga polemizó con el gobernador de una de esas provincias, quien argumentó que el problema de la desnutrición en las comunidades indígenas más aisladas era cultural, y lo desafió a poner en marcha políticas específicas para ellos.

“Por supuesto que en números estamos lejos del problema de países de África o incluso de otros países de América Latina, pero considerando que Argentina produce alimentos y que crece desde hace ocho años, la desnutrición es inadmisible”, opinó.

La experta se refirió a un reciente ciclo de conferencias sobre la AUH en el que la antropóloga Patricia Aguirre, especialista en alimentación, advirtió que la asignación mejora el acceso a los alimentos, pero no es una política alimentaria.

IPS tuvo acceso al libro que se editó luego con la exposición de los especialistas.

Aguirre remarcó en esa ponencia que el ingreso por la AUH se reparte con miembros adultos de la familia y no se destina solo a alimentos sino también a tubos de gas para cocinar, vestido, transporte y elementos para la escuela.

“Es muy significativa, es muy importante”, destacó la especialista sobre la asignación, pero puede contribuir a reforzar la malnutrición, alertó, aumentando apenas la ingesta de hidratos de carbono, gaseosas, azúcares y golosinas.

Otro dirigente social preocupado por el tema del hambre y los focos de desnutrición es Juan Carr, coordinador de la Red Solidaria, quien cree que, si se lo propone, Argentina puede terminar con el hambre en un plazo de entre uno y tres años.

“Con apenas cuatro días de la cosecha anual de granos, sin hablar de las proteínas animales derivadas de la carne o los lácteos que también producimos, solucionamos el hambre en Argentina. Y con 122 días el de toda América Latina”, aseguró a IPS.

Para Carr, la conciencia social aumentó en los últimos 15 años y ahora, si bien hay aún una fragmentación, hay más gente en sectores de clase media y alta de Argentina que considera una vergüenza que todavía haya hambre y desnutrición en el país.

Eso implica, a su juicio, que hay disposición a terminar con el flagelo. Para Carr, esta conciencia es más importante que la voluntad política, porque las acciones de los gobiernos responden a las demandas y al consenso entre la gente.

Según los datos de la Red Solidaria, tomados de diversas fuentes, las muertes diarias de menores de seis años a causa de la desnutrición bajaron fuertemente desde el colapso económico y política de 2001, cuando se registraban más de 30 casos al día.

El índice bajó a 12 muertes diarias en 2003 y siguió cayendo. Actualmente, luego de la puesta en marcha de la AUH a fines de 2009, estiman que el número de muertes diarias bajó a cuatro. Pero igual sigue siendo una tragedia.

“Para llegar a una madre de la etnia pilagá, que tiene siete hijos, y un marido que no trabaja y es violento, no basta con la AUH sino que hay que llegar con políticas sólidas que contemplen el conjunto del problema”, indicó Carr.

¡Sin futuro!

El próximo 17 de octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

En muchas partes del mundo se llevarán a cabo movilizaciones con el objetivo de recordar a los líderes mundiales su compromiso con la lucha contra la pobreza y sus causas. Campañas cargadas de buenas intenciones que se disuelven en su propia lógica: ¿Quién puede negar que esto es justo y necesario? ¿Hay alguien que necesite que se lo recuerden?  (…)

Cada año las declaraciones grandilocuentes y los eslóganes llamativos (este año”From Poverty to Decent Work: bridging the gap”), alimentan el tedio y la inmovilidad de la política contemporánea.

Me pregunto si a esta lucha la denomináramos  “Erradicación de la acumulación obscena de la riqueza en pocas manos” hubiese sido posible conseguir una declaración por la Asamblea General de las Naciones Unidas como la que hizo posible la resolución 47/196.

Universos de significados que ayudan a configurar la realidad.  De esto sabe Banksy con su resemantización de las calles.  Puestos a sensibilizar en las causas de la pobreza os dejo con la aportación de este artista a Los Simpsons


Muros

(Del lat. murus).

1. m. Pared o tapia.

2. m. muralla.

3.obra defensiva que rodea una plaza fuerte o protege un territorio.

¿De qué nos protegen? ¿A quienes protegemos?

Audacia

Las palabras en si mismas no bastan.  Sin embargo, las palabras construyen el contexto desde el que las acciones se vuelven normales.  Ayer en El Cairo, palabras que pueden construir un contexto diferente fueron pronunciadas.  Ojalá lo normal ahora no sea desconfiar del otro y de su diferencia, como ha pasado en las últimas décadas en el escenario internacional.  Contruir alianzas y consensos es mucho más difícil que animar reacciones de rechazo y miedo.  Se necesitan líderes audaces.

Para leer el discurso en español puedes pinchar aquí

HOPE

” Ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu de firmeza: de elegir nuestra mejor historia; de llevar hacia adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena(…)”

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Un baile … AQUÍ

1948 – 2008

Declaración Universal de los Derechos humanos

Adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (iii) del 10 de diciembre de 1948

Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

(…)

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Doha y un fracaso anunciado

Me ha parecido “curioso” que en el Centro de noticias de la ONU se presente la siguiente nota, en la que se confirma lo que ya mostraba en una entrada anterior: La reunión de Doha no ha logrado avances significativos en el tema de la financiación al desarrollo y como ya se está convirtiendo en costumbre en este tipo de reuniones, las declaraciones genéricas, cargadas de buenas intenciones nada prácticas han aparecido otra vez.  A este paso se va erosionando cada vez más la legitimidad de estas instancias multilaterales y dentro de poco tendremos una burocracia internacional totalmente atrofiada.

Se perdió una oportunidad en Doha al no lograrse ningún compromiso político para reformar la estructura internacional en relación a los asuntos de deuda externa. Así opinó el experto independiente de la ONU sobre el tema y derechos humanos.

Después de participar de la reunión sobre Financiamiento para el Desarrollo, que se celebró en Doha del 29 de noviembre al 2 de diciembre, Cephas Lumina señaló que si bien el documento final reconoce la necesidad de generar mecanismos e iniciativas que resuelvan los actuales temas de deuda, es débil porque no identifica un nuevo compromiso.

El experto subrayó que los ámbitos políticos y económicos no deben ser vistos separadamente del goce pleno de los derechos humanos en el proceso de toma de decisión. Además, apuntó que “deben terminar los días en que los acreedores tienen el papel de fiscales, jueces y jurados en los temas de deuda”.

A pesar de señalar la falta de progreso, Lumina expresó su esperanza de que este no sea el fin de la discusión en la reforma de la arquitectura financiera que afecta a los asuntos de deuda y desarrollo.