Construyendo ciudad

En la ciudad en la que vivo hay muchos turistas.  La mayoría de los turistas son jóvenes.  Vienen a aprender español y de paso a pasarlo bien.  Llenan de alegría y color muchos de los espacios más tradicionales.  En su maleta vienen otros modos de vivir la ciudad.  Si el día es soleado la Plaza Mayor, testigo en otros tiempos de discursos oscuros y fascistas, se convierte en una playa de piedra: lugar ideal para la merienda.  Sin embargo, a las autoridades de la ciudad esta diversidad de colores, emociones y actitudes les suena a falta de respeto. Perciben un conato de desorden que puede ser contraproducente.  En últimas, sienten que pierden poder.

Las ciudades las hacen los ciudadanos.  Esta tautología aparente debe interpretarse a la luz de la conectividad que signa estos tiempos.

¿Cómo los ciudadanos hacen una ciudad?

A continuación un ejemplo:  Dos estudiantes de intercambio deciden hacer algo en su nueva ciudad … Press the button to:

Espacios se van integrando y desintegrando de acuerdo al modo en que los hacemos nuestros.   Re-significación de lo cotidiano.

Escribiendo estas lineas y pensando en la integración y desintegración me viene a la cabeza un libro de divulgación científica sobre el comportamiento de las partículas fundamentales que recomiendo desde acá:  La puerta de los tres cerrojos de Sònia Fernández-Vidal.

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Curitiba

El desarrollo urbano sostenible debería ser la visión que orientara las politicas urbanas.  El desarrollo de normas, valores y conocimientos en concordancia con el ideal de la mejora de la calidad de vida de los habitantes con un horizonte de largo plazo que armonice los intereses de todos los sectores de la sociedad no siempre es una tarea fácil.

La ciudad de Curitiba en Brasil hace más de una década que ha emprendido un camino deseable y ha probado que es posible.  Este año ha ganado por segunda vez el Globe Award Sustainable Award.  Ojalá este premio sirva de estimulo para que otras ciudades sigan el ejemplo y sus líderes se comprometan con una visión de futuro más humana y sostenible.

Entre los considerandos para el otorgamiento del premio, el jurado destacaba que…”la ciudad de Curitiba presenta madurez en su comprensión del significado de un desarrollo urbano sustentable, y un claro equilibrio entre políticas adoptadas y su nivel de implementación. Esta holística aproximación al desarrollo sustentable es enmarcada y gestionada desde una perspectiva de comunidad saludable e integrando la dimensión ambiental con las dimensiones intelectuales, económicas, sociales y culturales”.

A continuación muestro un vídeoen TED de Jaime Lerner uno de los protagonistas de esta hitoria de éxito.  Él nos enseña que la gestión debe alimentarse de la creatividad.

Historia de una ciudad

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

En palabras de Rob Carter, Metrópolis es una peculiar y muy resumida historia de la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte.  Utiliza la animación stop motion para manipular físicamente imágenes aéreas de la ciudad (tanto reales como ficticias), creando un paisaje en constante movimiento. Comienzando alrededor de 1755 en el camino  indígena de comercio de América, el espectador presecia  la construcción de la primera casa en Charlotte.  Desde allí vemos la ciudad a través del desarrollo histórico de descolonización inglesa, a la prosperidad hechas por el descubrimiento del oro y la construcción de la multitud de iglesias que carecterizan la ciudad.  Ahora, el paisaje se vuelve blanco con el algodón, y la ciudad moderna ha «nacido», con la exploción de la bonanza económica y la sorprendente transformación arquitectónica que se ha producido en los últimos 20 años.

Charlotte es una de las ciudades de más rápido crecimiento en el país, debido principalmente a la afluencia continua de la comunidad bancaria, resultando en un inusual rápido crecimiento arquitectónico y expansión de la población que no muestra signos de decaimiento a pesar del clima económico actual.  Sin embargo, este nuevo centro de Metropolis en consecuencia está sujeto a los caprichos del mercado y el interés de las grandes corporaciones que decidan hacer negocios allí.

Elaborado totalmente a partir de imágenes impresas en papel, la animación, literalmente, representa este acelerado sueño de planificadores urbanos, pero sugiere la fragilidad de ese sueño.  En definitiva, el vídeo continúa el desarrollo de la ciudad en un futuro imaginado arrogante: de los rascacielos más estadios deportivos y en un futuro medioambiental sombrío. Es una representación de la extrema escasez de agua que enfrentan muchas ciudades en expansión americana de hoy.  No es tanto una advertencia, como una declaración de nuestra fragilidad, no importa cuántos monumentos de acero, cristal y hormigón construyamos.

Rediseñar las ciudades

Siguiendo con la reflexión que inicié hace unas semanas titulada ¿De dónde viene lo que comemos? en la que señalaba la importancia de conectar la cultura con la alimentación, invito a ver el siguiente vídeo:

Carolyn Steel, arquitecta y autora del libro Hungry City, muestra cómo se alimenta una ciudad.

La cuestión de cómo alimentar ciudades puede ser una de las preguntas contemporáneas más relevantes en el marco de la sostenibilidad. Cuando salimos a dar un paseo vemos que los alimentos aparecen en los escaparates, las cafeterias o los restaurantes como por arte de magia, casi nunca pensamos en cómo llegan allí.  En Londres, solo cada día, 30 millones de comidas deben ser proporcionadas. Sin un suministro de alimentos confiable, incluso la ciudad más moderna se derrumbaría rápidamente.

La fractura entre urbanismo y agricultura debe ser corregida porque ambas nacen en el mismo lugar y son fenómenos interdependientes.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

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La cultura de las formas

Se dice que la democracia son las formas.

Las formas que todo lo contienen y que en si mismas comunican un estado de las cosas.

En momentos en que la euforía inmobiliaria ha dejado a las ciudades llenas de sus más feas cicatrices y en que los ciudadanos renunciamos a la belleza de las formas que resaltan la dignidad humana por la efímera sensación del lucro, vale la pena recomponer la andadura para imaginar y actuar sabiendo que otra arquitectura es posible y por tanto, otra ciudad es posible.

El Museo Guggenheim que inspira una manera de sentir y de pensar la relación del ser humano consigo mismo y con lo demás, celebra 50 años.  Esta celebración ha motivado diversas exposiciones, artículos y presentaciones.  Recomiendo este buen artículo firmado por Paul Goldberg en el New Yorker, Spiralling Upward.

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Si Frank Lloyd Wright levantara la cabeza …. ojalá que la innovación de los nuevos desarrollos inmobiliarios y urbanísticos venga acompañada de un enfoque más humano en el diseño que se revele compilador de los desarrollos científicos, artísticos y ambientales.

Innovación y transformación

Esta mañana el presidente de los Estados Unidos, anunció un plan de rescate para la industria automotriz de ese país, en particular para General Motors y Chrysler.

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Este es un caso interesante para examinar la falta de innovación que esta industria lleva arrastrando durante los últimos años.  Es cada vez más obvio que la autonomía que brinda el coche tal y como está concebido resulta en extremo costosa, si pensamos en términos ambientales y urbanos.  Es paradógico, también, que el promedio de velocidad del coche en las grandes ciudades no llegue a los 20 km/hora y a cambio la ciudad reciba una «plaga de coches» que le destrozan con ruido, gases y accidentes.

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Con este panorama conocido desde hace mucho, la industria siguió apostando por hacer coches bajo las mismas premisas que a principio del siglo XX.

Hoy a marchas forzadas intentan ofrecer modelos menos contaminantes desde el punto de vista de sus emisiones, pero aún la industria no da señales que permitan pensar en que se están tomando en serio esto de la innovación basada en la re-significación de lo que hoy puede ser un sistema de transporte complejo, integrado y complementario entre la demanda de las necesidades colectivas y las individuales.

En este sentido la innovación pasa por la transformación de esos viejos modelos conceptuales basados en «la conquista del oeste por el vaquero solitario».   Hoy, uno pensaría, que el vehículo para moverse por la ciudad se parece más a una bicicleta que a un coche, y que el vehículo para desplazarse por la carretera debería estar más integrado a la autopista y debería contemplar el coste de su reciclaje…

Una lección más nos deja esta «crisis»: Al igual que otros sectores protegidos y poderosos pero muy poco regulados están reclamando ayuda del conjunto de la sociedad, ésta no debería dársela a menos que se mejoren los procedimientos y la transparencia de los mercados y se corrija el enorme déficit de democracia tecnológica.

… pero me temo que no hay políticos que sean capaces de ponerle el cascabel al gato.

Fotos tomada de Flickr

y acá

Derecho a las ciudades

El concepto de derecho a la ciudad supone una ampliación del derecho a la vivienda. En primer lugar, en el sentido físico y geográfico, al considerar ya no solo la vivienda, ni el entorno próximo, sino el espacio de relaciones y funciones en el que se ubica la vivienda y que se denomina ciudad. En segundo lugar, el concepto de derecho a la ciudad conlleva una significación compleja, al considerar no solo la dimensión física, sino el conjunto de las actividades que hacen parte de la vida humana y que se realizan en un espacio físico concreto, en particular la dimensión política.

El derecho a la ciudad es, en esa línea, el derecho a la producción física, social, política y simbólica del espacio, esto es, a la producción del espacio físico donde tienen lugar las prácticas sociales, a través de la participación en su gobierno y su gestión (política).

Los nuevos derechos emergentes que se derivan del derecho a la ciudad se engloban en el derecho a la democracia participativa. Estos nuevos derechos son complejos y tienen que estar interrelacionados a fin de evitar carencias y perversiones.

1. Derecho a la ciudad.
2. Derecho a la movilidad universal.
3. Derecho universal al sufragio activo y pasivo. Tenemos que aspirar a una ciudadanía de residencia y no territorial. El ciudadano debe tener derecho a voto y derecho a ser consultado.
4. Derecho a la participación sobre los temas que nos incumben. Es preciso tener derecho a participar, controlar e impugnar las decisiones de las autoridades.
5. Derecho a la vivienda y residencia donde tenemos nuestro entorno social.
6. Derecho al espacio público.
7. Derecho a la identidad colectiva.
8. Derecho a la movilidad y a la accesibilidad dentro de la ciudad.
9. Derecho a convertir la ciudad marginal en ciudad de ciudadanos.
10. Derecho a participar en el gobierno local y también en el gobierno plurimunicipal.
11. Derecho al laicismo (derecho a la independencia y neutralidad de la gestión de la cosa pública).

Hábitat

Hoy se celebra el día mundial del Hábitat.  El motivo de este año son las «ciudades armoniosas».  Me ha parecido interesante el discurso de la Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU – Hábitat), Sra. Anna Tibaijuka, y por tal motivo lo transcribo a continuación:

«Celebramos hoy el Día Mundial del Hábitat en un momento en que la mayoría de las personas del mundo viven en ciudades y pueblos. Se trata de un fenómeno cada vez más acelerado y de una transformación que repercute directamente en las estrategias que debemos adoptar para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El otro hecho histórico decisivo es que la cantidad de gente que vive en barrios de tugurios en todo el mundo ha superado los mil millones de personas, con lo cual podría decirse que la urbanización de la pobreza es hoy, sin duda, uno de los mayores problemas que se plantean para el desarrollo.

Por esa razón hemos escogido el tema «Ciudades Armoniosas» para el Día Mundial del Hábitat de 2008. Tenemos que crear una mayor conciencia de los problemas que trae la urbanización acelerada, de sus repercusiones para el medio ambiente y de las consecuencias y retos de una pobreza urbana cada vez mayor.

Ya no podemos hacer oídos sordos a la terrible situación de los habitantes de los barrios de tugurios que viven en condiciones que ponen en peligro sus vidas. Tampoco podemos ocultar el hecho de que la pobreza urbana y las desigualdades en las ciudades están aumentando en todo el mundo, tanto en los países desarrollados como en desarrollo. Tenemos la responsabilidad moral y ética de hacer que nuestras ciudades sean más armoniosas, haciéndolas más incluyentes. Para lograr seguridad y desterrar el peligro en las ciudades tenemos, como sociedad, la obligación de luchar contra la pobreza y la miseria urbanas.

La experiencia de trabajo con los gobiernos, autoridades locales, comunidades y el sector privado en todo el mundo nos da buenos elementos para comprender estos problemas y poder abordarlos. Nosotros no podemos dar todas las respuestas, pero la experiencia sí nos ayuda a poder hacer algunas de las preguntas indicadas.

Tampoco es coincidencia que el cambio climático sea un tema que ha pasado a ocupar un lugar preponderante en los debates que se celebran a nivel internacional al mismo tiempo que el mundo se urbaniza – y prácticamente al mismo ritmo. Las ciudades consumen más del 75% de la energía total y contribuyen a una cantidad igualmente importante de emisiones de gases de efecto invernadero. Es por ello que las ciudades deben formar parte de todas las actividades de mitigación.

La reducción de la contribución de las ciudades al cambio climático y de su vulnerabilidad a los efectos de ese cambio debe verse como una oportunidad histórica para mejorar las condiciones de vida de todos los hombres y mujeres, incluidos los de los sectores más vulnerables de nuestras poblaciones urbanas. Tanto para la adaptación como para la mitigación se requieren una mejor planificación del uso de la tierra, una infraestructura más sólida y una construcción más inteligente. Qué mejor iniciativa que la de combinar estos esfuerzos para que nuestras ciudades y pueblos sean más verdes, más seguros y más equitativos. El mensaje que les transmito hoy es que los problemas del cambio climático y la pobreza urbana están íntimamente vinculados y la solución de ambos depende de que nuestras ciudades se conviertan en lugares más armoniosos.»

AVISO: Uno de cada tres habitantes urbanos vive en asentamientos precarios.

* La negrita es mía.
** La foto es mía y corresponde a un asentamiento llamado CAPOTILLO en Santo Domingo, 
República Dominicana

De las burbujas que cambian ciudades

Al tenor de lo que ocurre por estos días y sin entrar en las aristas más inmediatas, la crisis financiera asociada a las hipotecas basura y el boom inmobiliario dejan una serie de reflexiones sobre la naturaleza de los espacios que hemos construido para habitar.  Los efectos sobre las ciudades tradicionales son evidentes, esta explosión desbordada del ladrillo, ha cambiado el tejido social de muchos espacios habitados y ha afectado los modos de vida.

Un enfoque interesante de análisis lo plantea Juan Freire en su bitácora del 28 de septiembre cuando apunta a que hoy, «una combinación de procesos globales (crisis financiera y energética), nacionales (la crisis de la economía industrial) y locales (los patrones de ocupación del espacio en los centros urbanos y suburbios para las diferentes clases sociales, etnias y grupos culturales) interaccionan en estos momentos reconfigurando las ciudades.»

Otro enfoque de análisis es el que relaciona este modo de construcción con el modelo de «sociedad desarrollada» y por tanto eficiente desde el punto de vista energético o al menos sostenible.  La euforia por enriquecerse bajo la cálida brisa de la especulación, no dejó espacio a que en la matriz de decisión de los compradores estuviera la calidad ambiental de la oferta.  Como resultado hoy tenemos construcciones que en muchos casos demandan un excesivo consumo energético e impactan agresivamente sobre el ecosistema y el paisaje.

En muchos aspectos es válido, pero especialmente en el sector inmobiliario es clave rediseñar la forma en que hacemos las cosas. El cambio de paradigma debería operar para que al concebir un edificio se incorporaran innovaciones que redundaran en el aprovechamiento de un sinnúmero de aspectos para reducir el gasto de energía o incluso aportar energía al sistema.   …  El cambio de paradigma debería conducir a replantear otra forma de urbanismo que reconciliara el interés económico con el interés ambiental (¿acaso no son lo mismo?).

Hay ejemplos aislados y vanguardistas como es el caso del Greenbridge. Este proyecto pretende mostrar una estrategia de crecimiento más racional y positiva para las áreas suburbanas siguiendo una serie de principios que hacen parte de este nuevo paradigma. El diseño parte de la base de concentrar los espacios y las funciones para que los recorridos sean caminables en contraposición con los espacios suburbanos convencionales. Este proyecto intenta diseñar un sistema complejo que contemple los flujos de la energía, las necesidades de las comunidades humanas, y otros sistemas vivos. El diseño de Greenbridge busca que los edificios que conforman el centro del proyecto tengan en cuenta cuestiones tan básicas como la orientación, los materiales y los recursos de manera que sean regionalmente apropiados. Los espacios se diseñan para optimizar el uso de la energía, la comodidad, el control individual, la regeneración y la adaptabilidad. Las superficies de la azotea están pensadas para un uso productivo y ser utilizadas para producir plantas y alimento, generar energía, y proporcionar lugares de ocio y recreación.

No estoy sugiriendo que el anterior modelo sea la panacea.  Solo quiero llamar la atención sobre el tipo de análisis que estos momentos nos permiten.  De la palabra crisis puede surgir la tentación de algunos por azuzar el pánico y el temor de la ciudadanía para que se tomen medidas urgentes (y ya sabemos qué tipos de medidas son).  En cambio, también puede surgir la necesidad de hacer reflexiones serias y profundas que nos lleven a delimitar responsabilidades, corregir el rumbo y lograr «desarrollos» mejores.