La transición

La simplificación en el análisis y la comprensión de los sistemas agroalimentarios se traduce en políticas que afectan a los agricultores en un extremo y a los consumidores en el otro, dejándoles muy poco margen para lidiar con los riesgos: pobreza y hambre están al acecho. Una adecuada gestión del riesgo empieza por la comprensión profunda del sistema para identificar adecuadamente las amenazas que se pueden presentar, calibrar qué tan susceptible se es frente a éstas y tomar las medidas más convenientes que reduzcan la vulnerabilidad ante situaciones críticas y adversas.

Los agrosistemas también deben ser analizados en toda su complejidad. Reducir su éxito a la implantación de «paquetes tecnológicos» es una simplificación peligrosa. El agrosistema es dinámico en sus factores biológicos, socioeconómicos y culturales. La innovación no es otra cosa que advertir este hecho y buscar las mejores oportunidades de mejora en ese devenir constante. Hoy en día los productores agropecuarios y en particular los agricultores campesinos tienen cada vez menos alternativas para lidiar con situaciones críticas como la pérdida de sus cultivos por plagas y enfermedades, la pérdida de fertilidad en los suelos, la escases y contaminación del agua, la poca transparencia en los mercados, los precarios mecanismos de información y la poca infraestructura pública.

Las opciones tecnológicas que se requieren no deben ser confundidas con artefactos y recomendaciones. Los agricultores necesitan contar con sistemas técnicos complejos en donde el artefacto, su disponibilidad, gestión e innovación estén presentes en la dinámica territorial concreta en donde esté el agrosistema. Que los productores usen un artefacto o sigan una recomendación solo es una parte del proceso que algunos llaman adopción. La tecnología debe integrarse a las dinámicas productivas mostrando su eficacia para obtener los resultados que se quieren de manera consistente.

La producción no es solo responsabilidad del agricultor y el problema tecnológico, es decir, el cómo producir lo que se quiere producir, no es solo una asunto de oferta y demanda. El sistema agroalimentario actual está poniendo en riesgo el ecosistema; aumentar los rendimientos para alimentar a la población, hacer un mejor uso de los fertilizantes nitrogenados y fosforados y en general de los insumos agrícolas incluyendo los antibióticos, un uso mucho más eficiente del agua, conservar la fertilidad del suelo, contribuir a la mitigación del cambio climático son hoy en día necesidades apremiantes. El desarrollo de nuevas tecnologías y los procesos de innnovación se deben enmarcan en esta urgencia y todos los nodos de ese sistema agroalimentario: agricultores, asistentes técnicos, científicos y desarrolladores de tecnología, consumidores, gestores públicos deben implicarse de forma coherente en la transición del sistema agroalimentario.

¿Qué proponen los políticos para lograr esa transición urgente y necesaria hacia un sistema agroalimentario sostenible?

PD. No vale solo decir que sembrar más aguacates, dar más asistencia técnica o comprar cosechas …

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